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viernes, 3 de julio de 2009

ESCUELA DE MAGOS Y HECHICEROS parte I

ESCUELA DE MAGOS Y HECHICEROS.

En un mundo lejano, y en una época remota, había un Imperio que se encontraba amenazado por fuerzas oscuras que habían provocado una rotura en la paz que gozaba aquellas tierras. Muchos caballeros y guerreros se encontraban ya luchando contra las bestias de la noche, estos guerreros eran dotados de una fuerza sin igual y de poderes mágicos, y lo habían adquirido gracias a las enseñanzas del propio Emperador Petrus que durante 22 años había regido con tranquilidad su prospero imperio. Pero las fuerzas del mal eran numerosas, entonces el emperador Petrus decidió abrir una escuela en donde enseñaría sus artes mágicas, pero solo lo más capaces llegarían a conocer algunos de los tipos de magia que conocía el emperador.
La noticia que el emperador en persona se disponía a enseñar su magia se difundió por todo el imperio, y muchos se apresuraron a llegar al palacio imperial para ver si eran aptos para la escuela, cientos de personas y seres mágicos se inscribieron pero solo unos 50 individuos fueron elegidos entre todos.
Mac fue uno de ellos, él era un hombre que había llegado de un reino cercano al imperio, pero sus orígenes eran de tierras muy lejanas. Se encontraba solo en aquel reino, buscándose un futuro y tratando de dejar atrás su tormentoso pasado, y vio una posibilidad en la escuela de aprender la magia que tanto había querido practicar.
A los elegidos les fue dado un mapa mágico, el cual los llevaría a la escuela de hechiceros, Mac al llegar al punto en donde le señalaba el mapa no había encontrado nada, pensaba que había sido engañado por el emperador, pero cuando se estaba marchando se encontró con una puerta mágica, la cual abrió, mostrándole un camino que lo llevaba en las profundidades de la tierra. Luego se encontró con una esfinge llamada Natash que bloqueaba una puerta. Natash le preguntó el nombre, una vez que Mac se lo dijo, la puerta se abrió y la esfinge le dejó pasar. El lugar era pequeño, pero con muchos salones que a pesar de encontrarse bajo tierra poseían gran iluminación. Mac pasó por algunos salones en donde pudo ver a otros aspirantes a magos que iban más avanzados. Llegó al salón principal en donde se encontraban el resto del grupo, el resto de sus compañeros. Después al recinto entró un enorme Perezoso, de movimientos lentos y pesados, el cual se presentó como Tonik de rostro simpático y de templanza muy tranquila, demasiado tranquila. Él les dio una charla introductiva a la escuela de magos y hechiceros pero su manera tan lenta de hablar terminó por dormir a todos. Pero fueron despertados por la voz de autoridad del Emperador, el cual los separó en dos grupos. Mac se asombró la diversidad de seres que habían acudido a la escuela, tanto seres de la luz como de las tinieblas. El joven hombre se hizo conocer entre sus compañeros con su alegría, y fue haciendo amistades. Con la primera persona que entabló contacto fue con una joven y bella cortesana, de un reino que pertenecía al imperio, que se llamaba Laiad, era una mujer hermosa, de cabellos rubios y rizados, poseedora de curvas tan fatales como sus provocaciones. La joven tenía la capacidad de cambiar el rostro de las personas. También hizo amistad con dos caballeros, uno de ellos era de las tierras en donde había nacido él, y se llamaban Didak, mientras que el otro caballero era de un reino cercano al de Mac y Didak, y se llamaba Leor, ambos en realidad, eran mercenarios, que se dedicaban a dar sus prestaciones al mejor postor. Ambos se habían inscripto en la escuela, para incrementar sus fuerzas y poder desarrollar sus artes mágicas; que consistían en robarle a las mujeres la anergia que generaba la pasión que sentían hacia ellos. Y a través de conjuros lograban seducir a las mujeres, las cuales caían a la merced de los jóvenes mercenarios.
El Emperador presentó a su mano derecha, al caballero Rodrik que desde 11 años se encontraba al servicio del Imperio, era un gran mago que también se dispondría a enseñar, que con su presencia imponía seriedad y sobriedad. Las primeras semanas los aspirantes a magos fueron entrenados para manipular los elementos, tenían que adquirir mucha agilidad en las manos, para poder controlar la energía que cada ser poseía en su interior.
Unos días más tarde, al grupo de enseñantes, se integró una joven hechicera, llamada Devorat, la cual parecía ser una mujer muy malvada y siniestra, ya que su expresión seria y su determinación en la enseñanza la convertían en una persona insoportable, pero Mac no creía lo mismo, y rápidamente trató de hacer amistad con su enseñante, y para su sorpresa encontró una buena guía que lo ayudó bastante a entender los misterios que encerraban las magias que estaban aprendiendo. Mac notó que la joven hechicera por momentos se rascaba frenéticamente sus brazos, muy curioso él le preguntó el porqué, y ella le respondió que se encontraba bajo un conjuro maligno, el cual le había procurado una bestia de la oscuridad y que lamentablemente no había podido encontrar un conjuro que lo neutralizara, lo único que podía hacer era relajarse y tratar de mantener la concentración.
Con los días Mac se acercó a una hermosa mujer, la cual anteriormente se había presentado al grupo como una adivina, poseedora de unos ojos verdes que cautivaban al que la viera, era una persona la cual tenía el don de ver en ciertas ocasiones el futuro, pero la adivina lo alejaba constantemente. Se llamaba Aola, era una mujer que siempre estaba a la defensiva, pero el joven guerrero no se daba por vencido, porque veía en la adivina algo que lo fascinaba, que le hizo perder la razón. Pero la joven con su rudeza y su sarcasmo lo alejaba, mientras tanto Mac fue seducido por los encantos de Laiad, la cual ejercía una atracción física muy fuerte en Mac, que ingenuamente cayó bajo los poderes de ella, dejándose manipular por la cortesana. Pero Mac pudo abrir los ojos a tiempo, y detuvo a la cortesana. Mac también hizo una fuerte amistad con un joven caballero, hijo de un rico noble y gran conocedor de las matemáticas, físicas y de las hierbas medicinales, se llamaba Xavit y rápidamente, junto a la adivina Aola, Laiad, Didak y Leor habían formado un grupo muy unido. El emperador, los había mandado a diferentes misiones para que ejercitaran los nuevos poderes que iban adquiriendo. Su primera misión fue en las cascadas de la perdición en donde tenían que cruzarlas de punta a punta y sin morir en el intento ya que se decía que aquellas aguas hacían perder la razón. Al llegar los 6 vieron como las aguas, de color amarillo, bajaban de las enormes cascadas, el grupo comenzó rápidamente a sentir los efectos que generaban aquellas aguas, muchos de ellos perdieron el control, principalmente Xavit que se había caído de la barca, y casi se ahoga con las aguas amarillas, pero fue socorrido por Mac, él cual resistía más el poder de las aguas debido a su lado oscuro, ya que el joven escondía algo al resto del grupo, él partencia a la familia de licántropos, y su parte oscura toleraba más fácilmente los efectos del agua amarilla, tuvo que remar fuertemente ya que la mayoría del grupo se encontraba a la merced de los efectos de las aguas. Luego de llegar a la otra punta tuvieron que atravesar el bosque de los sonidos, Mac tuvo que cargar gran parte del camino con Xavit, ya que los demás se encontraban aún bajo los efectos de las aguas. Por todo el bosque se podían escuchar diferentes tipos de melodías, que hipnotizó a la mayoría de los jóvenes. El crepúsculo rápidamente llegó, y el grupo había decidido pasar la noche alrededor del fuego, Xavit que aún seguía bajo los efectos del agua, sin razón salió corriendo sin dirección, Mac decidió ir por él. En aquel momento los dos mercenarios aprovecharon la situación para poder utilizar sus trucos de casanovas con las dos bellas mujeres, Leor rápidamente logró su objetivo con Laiad, la cual fue despojada de casi toda su energía vital, lo mismo pasó con Didak el cual utilizó su magia con Aola. Mac ni sospechaba lo que sus camaradas estaban haciendo ya que se encontraba ayudando al pobre de Xavit. Cuando el alba surgió, el grupo se dispuso a abandonar el bosque, todos estaban aturdidos, con vagos recuerdos de lo que había ocurrido el día anterior, era como si parte de sus memorias se hubieran cancelado.
A la semana el Emperador Petrus mandó nuevamente a Laiad, Mac, Aola, Didak, y Xavit a una nueva misión, pero esta vez irían acompañados por el arquero Isra. La misión consistía en entrar en los dominios de la oscuridad para localizar a un viejo el cual era conocido como el abuelo y tenía información importante para darle al emperador. El grupo había quedado en reunirse en un claro de un bosque en el confín de los territorios del imperio. Isra había llevado a su dama, ya que pensaba que podrían necesitar la ayuda de ella. Mac se les unió, luego fue Didak que después de perderse en el bosque encontró el claro en donde se encontraban los demás. Luego otra joven cortesana junto a una extranjera llegaron al claro. La cortesana se presentó como Vikyr y su figura exuberante dejó boquiabiertos tanto a Mac como a Didak. Ella les dijo que Laiad y Aola llegarían tarde debido a que habían sido atacadas en el camino y lamentablemente se había separado. Vikyr y su amiga decidieron ir primero ya que pensaban acompañarlos pero que a su vez ambas debían luego proseguir con otra misión. Al cabo de unas horas Aola y Laiad alcanzaron al resto del grupo que esperaban impacientes la llegada de las dos bellas damas. Una vez que estuvieron todos juntos comenzaron a caminar hacia los territorios enemigos. En el camino encontraron una patrulla de bestias de la oscuridad, y se enfrentaron a ellos, derrotándolos a todos. El grupo se encontraba cansado por la dura batalla que habían librado, por eso Isra sacó de una pequeña bolsa que llevaba unas plantas medicinales, las cuales trato delicadamente y luego las encendió fuego, el grupo aspiró del humo que emanaba de las hojas, y después de un tiempo tuvieron la suficiente fuerza como para proseguir con el camino.
Habían llegado hasta la casa del abuelo, allí el señor de gran edad, los invitó a tomar algo, llenó unas jarras enormes de un brebaje delicioso, todos fueron bebiendo, la cortesana Vikyr y su amiga se marcharon rápidamente, del mismo modo hizo Isra que debía acompañar a su dama hacia los confines, y Laiad como se sentía mal prefirió irse junto al arquero y su dama. En la casa del abuelo solo habían quedado Mac, Aola, Laiad, Xavit y Didak, que siguieron bebiendo, luego de una hora, al lugar había llegado otra vidente amiga de Aola llamada Fiola, la cual pensaba advertir algo a su amiga, pero después de beber unos sorbos de la bebida se olvidó por completo de lo que pensaba decirle a su amiga. Los efectos del brebaje no tardaron en surgir en el resto del grupo, inhibiendo a todos y haciéndoles perder la razón. El “abuelo” pretendía matarlos, y en el estado en el que estaban no le iba a costar mucho, pero por suerte al lugar irrumpió el sátiro Helior junto al sacerdote Amón, los cuales neutralizaron al viejo, y se llevaron del lugar a los demás. Helior les dice que el emperador había sido engañado, y lo que quería hacer el enemigo era sacar información de la escuela de magos y hechiceros.
Amón durante gran parte del trayecto de retornó se la paso hablando de su Gran Dios, el Emperador Petrus, no paraba de adorarlo y de decir alabanzas hacia su nombre, los demás que ya tenían dolor de cabeza de tanto escucharlos tenían ganas de lanzarle un conjuro para cerrarle la boca. Pero de la nada un grupo de soldados enemigos los sorprende. Al ver que sus adversarios eran muchos decidieron dividirse Aola, Fiola, Xavit y Didak cogieron un camino, mientras que Helior y Amón cogieron otro, en tanto Mac había quedado aislado y buscó un camino alternativo para llegar a los territorios de Petrus.
Por todo la noche Aola, Fiola, Xavit y Didak estuvieron dando vueltas sin sentido, por eso habían decidido detenerse a pasar la noche, cuando todos estuvieron dormidos, el mercenario Didak aprovechó para robarle la energía mágica de la adivina Aola. Xavit que estaba medio dormido pudo ver algo, pero pensaba que era su imaginación o secuelas del brebaje que había tomado. Al otro día la joven se sentía muy débil, pero su poder interior era muy grande y recobró rápidamente las fuerzas. Al llegar al palacio el emperador Petrus los felicitó y les dio el día libre.
Para festejar que habían pasado la prueba se habían ido a la playa, encontrándose en el camino con Mac, Laiad y otros dos compañeros de la escuela, dos orcos llamados Sergis y Aitor, los cuales informaron al grupo que ellos habían sido echados de la escuela. Por último al grupo se integró Leor el cual trajo una guitarra. Por gran parte de la tarde el grupo se la pasó en la playa escuchando las dulces melodías que salían del noble instrumento.
El día también fue de festejos por el cumpleaños de la adivina Aola, la cual fue alcanzada por sus familiares y seres queridos.
En los días siguientes el Emperador Petrus fue eliminando de la escuela a muchos discípulos, los menos capaces, en cambio otros habían abandonado y de 50 que eran en un inicio solo 29 habían quedado; entre ellos estaban los dos sátiros, Helior y Sergior el cual podía hablar con todos los animales y tenía el poder de curarlos; el hada del bosque Eliz; Amón que era un sacerdote de la religión que tenía como principal divinidad al propio emperador Petrus; Vika, la princesa de un reino de cristal perteneciente al imperio; Laurak que era una guerrera de las tinieblas; Mirial una guerrera elfa de los bosques; Jonat el ogro; Mart el duende de las artes oscuras; Joar el ermitaño; el centauro Davit; el hobbit llamado Adriál; Isra el arquero y conocedor de todas clases de hiervas curativas y mágicas; dos hobbits llamadas Yamil y Monik, un espectro llamado Pau, el cual tenía el poder de ver el interior de todos los seres, Jordit el drow, en elfo oscuro; Carlot la sacerdotisa adoradora de las tormentas de viento; el hechicero loco Gabrien; la mujer pantera Lesl; la hermosa Reina Rocyl, la cual tenía el poder de la telepatía, pudiéndose comunicar con su mente con cualquier ser a pesar de que fueran separados por largar distancias; Felip que era un caballero, hijo de un Conde; el minotauro Flavoir; la mujer vampiro Nadial; la hobbit Cristil; Xavit, Aola, Laiad, Didak, Leor y Mac.
Los días en la escuela fueron pasando y el grupo entabló un fuerte lazo de amistad, pero tres seres siempre se alejaban del resto, uno era el ermitaño Joar el cual disfrutaba de la soledad y de la tranquilidad pero que a pesar de lo que se creía de los ermitaños, Joar era un ser amigable, mientras que el ogro Jonat y el duende Mart siempre se mostraban hostiles frente a los demás. El hada Eliz al ver como el duende se alejaba del grupo trato de hacer amistad con él, tenían largas charlas y paseaban juntos por el bosque encantado, pero Mart interpretó mal las intenciones de la joven hada, y con el pasar del tiempo se enamoró perdidamente de ella, pero Eliz trato de aclararle sus sentimientos, pero él no lo toleró y una noche, junto a su amigo el ogro la raptaron y la llevaron a la cueva del duende. Allí Mart trató de hacer una poción para que Eliz se enamore de él, pero ella utilizando su magia se encogió a tal punto que pudo atravesar las barreras de la jaula en donde era prisionera.
Mart se quedó triste, pero esa tristeza se convirtió en odio, lo cual ocasionó que se alejara completamente del grupo quedándose con su único amigo el Ogro Jonat.
Unos días más tarde, la mayoría del grupo fue enviado a una misión, tenían que entrar en medio de los territorios del enemigo y recuperar una oveja negra, la cual se decía que tenía grandes poderes los cuales protegía la ciudad en donde se encontraba la escuela y que había sido robada por los secuaces de la oscuridad, para la misión fueron seleccionados; el sátiro Helior, Mac, el sacerdote Amón, la guerrera de las tinieblas Laurak, Mirial la guerrea elfa, Pau el espectro, Didak y Leor, la cortesana Laiad, Vika la princesa de cristal, la reina Rocyl, la hobbit Monik, Xavit, Gabrien el hechicero loco y la mujer vampiro Nadial. Tuvieron que atravesar numerosos obstáculos, y en los territorios oscuros del enemigo se encontraba lleno de trampas, y de tentaciones. En todo el camino el joven sacerdote Amón predicaba su adoración hacia el emperador Petrus, más de uno quería matarlo, ya que las cosas la repetía constantemente, su pasión hacia su Dios era tal que en su pecho se había hecho dibujar con una técnica de agujas y pigmentos, la imagen del propio Emperador. En cierto momento la mayoría se encontraban sedientos y encontraron un pequeño río, todos se detuvieron a beber, pero al hacerlo se quedaron atrapados en una especie de transe. Solo el espectro Pau pudo resistir a los efectos de aquellas aguas y fue liberando a cada uno del transe que se encontraban, menos a Gabrien el cual se encontraba perdido en las tinieblas de su mente, y el encargado de cargar con él fue Xavit. Prosiguieron en la búsqueda de la oveja negra, y después de unos kilómetros encontraron un gran palacio, en donde Petrus les había informado que se encontraba. El lugar era inmenso, todos entraron en el palacio, y lentamente todos comenzaron a sentirse raros, el lugar estaba poseído e hizo retornar en niños a todos, por horas se quedaron jugando por el inmenso lugar, el cual estaba lleno de juegos, habían perdido la noción del tiempo y cada minuto que perdían los alejaba de su misión, ya que si no llevaban a tiempo la oveja negra a Petrus el imperio quedaría indefenso. El sátiro de Helior encontró una flauta y comenzó a sonarla, el ruido de la flauta lo hizo volver en sí, y fue en busca de los demás para sacarlos del palacio, en el camino encontró a la oveja encerrada en una jaula, en eso, vio que Mac se encontraba cerca y lo libero del conjuro, Mac al ver la oveja negra se transformó en lobo y trato de destruir las duras barras de la jaula y lo logró, pero tuvo que ser detenido por el Helior porque estaba por comerse a la oveja. Una vez que Mac volvió a la forma humana ayudo al sátiro a liberar a los demás. Una vez afuera del palacio se dispusieron a volver, pero el camino por donde habían llegado se encontraba bloqueado por las criaturas del mal que al divisarlos, los atacaron separando a muchos de ellos, en la huida, la mujer vampiro y la reina Rocyl se habían separado del grupo, del mismo modo habían hecho Vika y Didak, ambos habían cogido el mismo camino, y el mercenario intentó utilizar sus poderes con la joven princesa pero no pudo con ella y el mercenario no tuvo otro remedio que desistir de sus intenciones. Mientras tanto el resto del grupo no tuvo otra alternativa de coger un camino alternativo.
Siguieron caminando hasta que se encontraron dos caminos, Laiad y otro grupo querían coger el camino hacia la izquierda, en cambio Amón insistió en coger el camino de la derecha. Luego de varias discusiones, habían decidido coger el camino de la derecha, durante horas estuvieron caminando sin dirección, y en mitad del camino fueron atacados por bestias de la oscuridad, Laiad fue herida pero sin gravedad, y gracias al poder de todos pudieron eliminar a las bestias de la noche. Laiad se encontraba rabiosa con Amón, pero igual siguieron caminando, y encontraron en un inmenso bosque, en medio del mismo se encontraba una ciudad, el grupo al inicio bordeó la ciudad, pero luego fueron seducidos por la música que llegaba de aquel lugar, sus cuerpos se movían por arte de magia, y cuando se dieron cuenta se encontraban bailando alrededor de un gran fuego, la ciudad se encontraba llena de personas. Helior y Mac se quedaron observando perplejos como dos mujeres se besaban apasionadamente, los hombres estaban hipnotizados, las mujeres intentaron llevarlos hasta el fuego, pero pudieron ser rescatados por la guerrera Mirial, que se dio cuenta de las intenciones de las personas de aquel lugar, que era de hacerlos parte de su cena. Xavit, Leor y Amón intentaron escapar pero sin darse cuenta se encontraban en “arenas” movedizas, allí Laurak con la gran fuerza de las tinieblas rescató al grupo. Luego de combatir contra los caníbales, el grupo abandonó la ciudad y se marcharon lo más aprisa de aquel lugar que se convirtió todo en arena. Pero en el camino se perdieron Laiad y el hechicero Gabrien el cual se encontraba bajo los efectos de algunos brebajes que le habían dado los habitantes de aquella ciudad, se separó del grupo debido a los efectos desestabilizadores de la bebida. Al día siguiente el grupo pudo concluir su misión exitosamente otorgándole la oveja negra al emperador y se quedaron más tranquilos a ver sanos y salvos a sus compañeros que se habían perdido la noche anterior.
El minotauro Flavior en cambio no se había hecho ver por días, y el emperador les informó al resto de los discípulos que había sido enviado a una misión a una isla al norte del mar de la oscuridad, y en el camino fue atacado por un barco de bucaneros aliados a las fuerzas del mal. Allí Flavior dio una dura batalla, a los bucaneros, muchos cráneos fueron aplastados por las poderosas manos del minotauro, pero no pudo con todos y fue capturado y torturado para que revelara información de la escuela, pero al negarse fue desmembrado cruelmente. La noticia entristeció a los discípulos ya que el minotauro era una persona muy divertida.
Nadial había decidido marcharse ya que tenía que socorrer a su familia y no podía seguir con el entrenamiento.
Con el pasar de los días Mac y Aola fueron forjando una fuerte amistad, Mac veía en la adivina una fuerza increíble, la adoraba, con ella se sentía muy feliz, su corazón se agitaba cada vez que estaba cerca de ella. Juntos compartieron lindos momentos, pero Mac tuvo que dejar unos días el Imperio y tuvo que marcharse hacia el reino de sus padres en donde necesitaban de él. Una vez que había resuelto los conflictos que abatían el reino de sus padres Mac decidió hacerle un regalo a la bella adivina, y mando a todas las costureras del reino de hacer una prenda para la mujer que él adoraba, con los materiales más costosos. Mac no veía la hora de volver al Imperio, a volver a ver a Aola
Apenas tornó al imperio fue a ver a la bella adivina, se sintió vivo otra vez, pero su corazón fue abatido por una confesión de la adivina, la cual le contó que Petrus les había dado una poción la cual se había olvidado de darles después de la misión del bosque de la perdición para que recuperen los recuerdos perdidos, y fue allí que ella recordó lo sucedido con Didak, y las intenciones de los mercenarios. Mac se sintió traicionado y manipulado, y trató de cancelar lo que le había dicho la adivina. Cuando abandonó el palacio en donde estaba la adivina, su lado oscuro volvió a surgir, su bestia se apodero de él y con sus fuertes garras se rasgaba el pecho, pensando que el dolor que lo infligía le haría olvidar el dolor ocasionado por la noticia recibida.
Al volver a la escuela las cosas cambiaron, el grupo que antes parecía muy unido dejo de serlo, entre ellos creció un fuerte rencor, pero trataban de disimularlo, por un lado habían quedado Laiad, Aola y Mac, mientras que en el otro se encontraban Didak y Leor, los cuales eran indiferentes a las posturas cogidas por los demás, mientras que Xavit se encontraba en medio de los dos grupos.
Un día había llegado a la escuela la noticia de que algunas zonas del imperio estaban siendo atacadas por las bestias de la oscuridad, específicamente, un pequeño poblado de hobbit al sur, allí los abominables seres de la oscuridad, a masacraron a todos los habitantes, decapitándolos a todos y creando un baño de sangre, y entre ellos se encontraba la simpática Cristil. Ahora solo quedaban 26, los cuales fueron divididos en grupos, Didak, Leor, Adriál, Isra, Amón, Laurak y Rocyl eran entrenados por el propio emperador Petrus, en cambio, Aola, Laiad, Felip, Jordit, Pau, Carlot eran entrenados por la hechicera Devorat y como necesitaban de otro enseñante por unos días fueron instruidos por la cautivante hechicera Sand, la cual hizo suspirar de amor a más de un ser; y el resto era entrenado por Rodrik.
Rodrik les enseñaba a sus discípulos, a lanzar las bolas de energía, a manipular los objetos con el poder de las manos, también les enseñaba las tácticas que tenían que implementar contra las bestias de la oscuridad.
Mientras tanto Devorat y Sand enseñaban a todo el grupo a manipular las cartas de poder, y a pronunciar los conjuros.
En cambio Petrus enseñaba a sus discípulos a utilizar las varas de poder, y a lanzar los discos de energía. El emperador era muy exigente con sus discípulos, menos con una de ellos, con la reina Rocyl, ya que su belleza había eclipsado al fuerte emperador. Entre ellos se generó una fuerte pasión, Rocyl era la preferida de Petrus, y la trataba con tal delicadeza que generó un poco de envidia a los demás discípulos. Petrus invitaba a la bella Reina a dar largos paseos por el bosque encantado, en donde platicaban de los poderes y de la energía interior, pero las intenciones del emperador eran otras.
La mayoría de los seres pasaban casi todo el día dentro de la escuela para perfeccionarse, y con el correr del tiempo entre algunos de ellos comenzó a crecer una fuerte atracción. El hechicero Gabrien intentó hacer todo tipo de conjuro para enamorar a la guerrera Mirial, pero ella era una fuerte mujer y no cayó bajo el hechizo, pero el hechicero no era el único que estaba enamorado de la hechicera sino que el caballero Xavit también, y un día los dos hombres tuvieron un duelo de magia para ver quien se quedaría con el amor de la joven guerrera, los poderes de Xavit se mostraron más eficaces que los del hechicero que reconoció la derrota y se hizo a un lado en la lucha de quien obtenía el amor de la joven guerrera.
El hechicero loco de Gabrien había encontrado de vuelta la felicidad, se había enamorado perdidamente de su enseñante Devorat, a la cual no dejaba en paz ni un minuto, tan solo porque quería obtener su amor, pero el corazón de la enseñante pertenecía a otro caballero, así que Gabrien tuvo que resignarse nuevamente.
Otro amor floreciente fue el de la guerrera Laurak con el centauro Davit, todo comenzó cuando la guerrera de las tinieblas volvía hacia su casa, pero en el camino es atacada por unas malignas bestias de la oscuridad, ella los combatió con la fuerza que obtenía de las tinieblas, pero sus adversarios eran numerosos, y gracias a la intervención del joven y fuerte centauro pudo escapar. La joven se encontraba aterrorizada pero Davit le había prometido que él la protegería en cada momento y se encargaría de acompañarla todos los días a su casa. La virilidad del centauro hizo despertar los más bajos instintos de la joven, que rompiendo con su voto de pureza de las tinieblas terminó ardiendo en el fuego de la pasión junto a Davit.
Mientras tanto el mercenario Leor volvió al ataque y fue en busca de la hada Eliz, la cual también cayó bajo los encantos del mercenario, el cual le robó la energía de la pasión como lo había hecho en el bosque con Laiad. Pero el Hada fue informada por los rumores de los vientos que corrían entre los arboles lo que había sucedido entre el mercenario y la cortesana, y eso puso rabiosa a la bella Hada y en vez de vengarse del mercenario quiso hacerlo de la cortesana, enviándole conjuros maléficos. Pero la cortesana se encontraba protegida por una barrera energética, la cual habían hecho con su mejor amiga Aola.
Con el pasar de los días algunos caballeros veteranos visitaron la escuela para aportar algo a los futuros guerreros del imperio, y ayudarles en la búsqueda del poder interior.
Mac quería olvidarse de la adivina pero le era imposible, su corazón aún se aceleraba al verla, ella había pasado a ser su aire, el cual le daba vida. Pero tenía bien en claro que ella no sentía lo mismo, y veía tan solo a Mac como alguien con quien divertirse y pasar el rato. En realidad Aola había lanzado un hechizo contra Mac, si bien a ella no le interesaba, tampoco quería que se alejara de su lado, por eso lo convirtió en una especie de títere, al cual poder manipular a voluntad.
Con el tiempo las criaturas de la oscuridad cobraron más fuerza, y el ejercito del emperador necesitaban refuerzos, por eso Petrus había decidido, enviar a los más preparados a enfrentar a los enemigos. Los tres primeros en ir a las líneas enemigas fueron Felik, Jordit y Pau. Luego de unas semanas fueron enviados la cortesana Laiad, la adivina Aola y la sacerdotisa Carlot, para reforzar el grupo de retaguardia, las tres se encontraban muy nerviosas, temían ser avasalladas por el enemigo, pero con determinación lograron enfrentar a sus adversarios, menos Carlot que por su carácter impulsivo cayó varias veces en las trampas que les preparaba el enemigo, pero con ayuda de caballeros más veterano pudo ser liberada. En cambio para reforzar al grupo de fuego, como eran llamados los entrenados por Petrus, los mercenarios Didak y Leor, y el centauro Davit fueron llamados a la causa, éstos al contrario de las jóvenes, se encontraban tranquilos y esperaban con ansias enfrentar al enemigo. El grupo entrenado por Rodrik fueron denominados como el grupo del agua y el hielo, y eran el hechicero Gabrien, la princesa Vika, la guerrera elfa Mirial, la mujer pantera de Lesl y el caballero Xavit. Vika y Mirial habían caído bajo las manos del enemigo, pero la intervención de la hechicera Devorat, pudo liberarlas. Lamentablemente el único que terminó herido fue el caballero Xavit, el cual había recibido un fuerte conjuro, que le había hecho subir la fiebre, pero velozmente fue atendido, y esperaba reentrar lo antes posible.
Devorat había decidido apoyar a sus discípulos en el primer día en el frente de batalla, una actitud que fue valora por todos. Pero a partir del segundo día cada uno de los discípulos, fueron asignados a diferentes compañías.
El mismo día en que los primeros discípulos se ponían a prueba en el frente de batalla, el emperador Petrus mandó a Laurak, Mac, Helior, Amón y Eliz a entregar unos medallones de protección a sus ex compañeros. Con los primeros que se encontraron fueron con Xavit, que estaba muy mal, Leor, Didak, Davit, Vika, Gabrien y Mirial. Les entregaron sus medallones y luego compartieron una cena, pero Xavit estaba mal de su herida, por eso fue acompañado por Mirial, Vika y Gabrien. Mientras que el resto se quedo de guardia toda la noche, en cierto momento Helior se divide del grupo y se pierde entre los campos, luego de caminar de un lado hacia el otro se encontró con una hermosa mujer, que trató de seducir al sátiro con unos conjuros, pero el sátiro utilizando su magia se convirtió en piedra y pudo liberarse de la mujer que era nada menos que un arpía de la oscuridad, que lo único que intentaba ser era capturar al joven ser. Helior escapo de allí y se volvió a reunir con sus camaradas. Cuando los primeros rayos de luz rompieron la oscuridad de la noche, el grupo alcanzó cerca de las trincheras a las bellas Aola, Laiad y a Carlot. Luego de abrazarse fuertemente y charlar un poco, todos se separaron.
El resto de los discípulos habían vuelto a la escuela, Mac junto a los sátiros de Helior y Sergior se entretenían haciéndole bromas mágicas a la hobbit Yamil, que perdía rápidamente la paciencia. Todos los discípulos estaban esperando a ser llamados para combatir, Petrus les había encargado las vestiduras que debían lucir para enfrentar al enemigo, ya estaban casi listos, faltaban pocos días.
La ausencia del resto de los discípulos se hizo sentir, tanto como bien como para mal, ya que era un poco triste sin las demás personas pero a la vez, Petrus como Rodrik y las hechicera Devorat y Sand podían enseñarles más cosas para estar mejor preparados para las batallas que debían librar.
Unos días antes de que iniciaran el resto del grupo, la hechicera Sand fue llamada para una misión importante, por eso se despidió de todos.
El emperador Petrus por su parte trataba de retener lo más posible a la bella reina Rocyl, la cual también se aprovechaba de la situación, y trataba de sacarle los secretos más íntimos, para poder utilizarlos en las batallas que estaban por llegar.
Ahora el resto de los discípulos contaban las horas para iniciar la lucha contra las bestias de la oscuridad...
Ya la escuela de magos estaba en sus últimos días, ahora los jóvenes aspirantes a magos y hechiceros debían aplicar lo aprendido, pero para eso debían estar tranquilos y relajados, y en el momento de la batalla tratar de que la maldad de la oscuridad no los invada y los haga caer en las fauces del enemigo.
Sus enseñantes ya no estarían a su lado, por eso debían depender tan solo de la fuerza que cada uno poseía en su interior y de la energía de la vida, para que las fuerzas de la oscuridad no domine sus almas.

Todo hecho y personajes de esta historia son ficticios cualquier semejanza con la realidad es pura casualidad, y los eventos que suceden son tan solo para enriquecer la historia....
Para saber cómo prosigue la historia tendrán que esperar a futuras entregas.

martes, 15 de julio de 2008

En un mundo lejano (parte IV)

Tiempos oscuros estaban atravesando los ex alumnos de magia y hechicería en el campo de batalla. El ambiente estaba cargado de tensión y nerviosismo. El enemigo había propuesto al Emperador Petrus realizar un torneo con el pretexto de poner fin al conflicto, pero las verdaderas intensiones del enemigo eran otras, distraer a las fuerzas del emperador.
Petrus organizó el torneo, tan solo algunos elegidos participaron de los combates que se iban a realizar, entre ellos Sergior y Mart. Mientras tanto se enviaron espías en las líneas del enemigo, uno de ellos fue el gran noble Felip. Se infiltró en los confines más oscuros del enemigo... por días estuvo entre las líneas enemigas recabando la información, y a través de unos polvos blancos, el caballero hacia desaparecer la información que escribía en sus recados, un día se enteró que los hombres del mal planeaban atacar cuando se celebrase el torneo, intentó mandar su mensaje pero un guardia lo vio y comenzó a seguirlo. Cuando Felip pensaba volver al Imperio unos guardias lo detuvieron, el corpulento joven trató de defenderse con todas sus fuerzas, utilizó su espada con la cual decapito a dos de sus adversarios pero otro de ellos con una ballesta lo hirió en su pierna, eso no lo detuvo y siguió peleando hasta que sus fuerzas comenzaron a debilitarse y cayó inconsciente al suelo. Fue llevado ante los jefes supremos de la orden del Caos el cual se escondía entre las sombras. Allí el valiente hombre fue torturado casi hasta la muerte ya que querían información sobre los territorios del Imperio... luego de implementar todos los tipos de tortura, el noble caballero fue llevado a la plaza principal, ataron sus extremidades a una máquina infernal, la cual después de unas dolorosas horas, fue desmembrada.
Mientras tanto Mac había decidido ir a visitar a su amiga Aola a la ciudad, al llegar a la casa de la adivina, encontró la puerta entreabierta... Mac entró cautelosamente, quería darle una sorpresa a su amiga, pero en realidad la sorpresa se la llevó él, ya que sobre uno de los tantos estantes que cubrían los muros encontró algo que le llamó la atención, era un pañuelo de él, que estaba envuelto en unas hojas de muérdago y espinas, y junto a este se encontraba un conjuro el cual se titulaba, “esclavo de pasión”. Mac se rehízo de su pañuelo rompiendo el conjuro, pero se sentía mal, la hechicera lo había utilizado como una marioneta, el amor que hasta ese entonces sentía hacia aquella mujer se convirtió en un profundo odio. Un ruido sintió detrás de él, rápidamente se dio vuelta desenfundando su espada, sus rápidos reflejos evitó que le cortase la cabeza a la bella adivina.
- Os debería cortadle la cabeza. – dijo herido en sus sentimientos el joven príncipe.
- ¿Pero porque me dices eso? – preguntó la adivina tratando de recuperarse del susto, pero luego de ver el pañuelo que Mac llevaba entre sus manos supo el porqué de la respuesta.
- No tenéis derecho de entrar a mi casa sin mi permiso y husmear entre mis pertenencias.
- Pues vos no deberías haberme utilizado como un títere para vuestros propósitos, cuales quieran que fueran.
- Os equivocáis, no es lo que pensáis, ese hechizo no tiene ningún fin maligno, era para mantener vuestra amistad, pero vuestra pasión hacia mí, ha hecho que mezcléis todo. Muchas veces no decíais nada u os callaba lo que sentíais y eso empeoró las cosas.
- Eso no os daba el derecho de utilizarme como vuestra mascota. Mi corazón siente gran pesar por vuestra forma de actuar. No deseo volver a saber nada más de vos. – sentenció con palabras lo que el corazón del caballero sentía, y se marchó de la casa rozando de manera brusca a la adivina, la cual supo que en aquel momento no podía hacer o decir nada para que el joven príncipe entrara en razones.
Mac había vuelto a las trincheras, en donde le informaron que una patrulla había sido atacada en los confines y en los cuales se encontraba la joven Hada Eliz, casi todos habían sido acribillados, y la joven Eliz había sido herida gravemente pero había podido sobrevivir.
Otro que no iba a estar para el torneo que se estaba por disputar era el centauro Davit que había partido hacia tierras lejanas, hacia las tierras del mar y el sol intenso, para saber hasta dónde llegaba el poder del enemigo, y forjar una alianza con los corsarios del reino de Curba.
El torneo se iba a llevar a cabo en un gran coliseo en el límite de los reinos, los combates serian a muerte. Pero había un problema, el jefe supremo del Caos no garantizaba que los Shinoks y los Alfios se acoplaran a la tregua... ya que ellos supuestamente no obedecían sus órdenes... Entonces el Emperador Petrus y demás reyes menores dejaron las guarniciones en las trincheras para detener los ataques de los dos pueblos oscuros.
En tanto que en el coliseo se batían a muerte otro tanto hacían los guerreros en las trincheras ya que los ataques de los Shinoks eran más intensos y con mucha más gente, del mismo modo hacían los Alfios pero por el lado oriental de las trincheras. Entre los guerreros destacados se encontraba la princesa Vika la cual se mostraba cada vez más segura de sí misma y de su fuerza. Sus movimientos a la hora de atacar eran elegantes pero a la vez letales. Mac se maravillaba al verla y sentía una gran admiración hacia la bella princesa.
En cambio para los demás guerreros las cosas se hacían más extenuantes... terminaban agotados, el enemigo por aquellas semanas no daba respiro a los hombres y mujeres que se encontraban en las trincheras. Los Shinoks llegaban en numerosos batallones y con sus indescifrables conjuros volvían locos a los guerreros. Por el campo de batalla era un río de sangre, las katanas de los shinoks eran tan filosas como las largas espadas de los guerreros de la luz. Otro tanto sucedía en la parte oriental con los temibles Alfios que con sus billetes bombas habían desmembrado a variar personas.
El grupo de fuego combatía en equipos con sus pegasos a los dragones oscuros que invadían el cielo para provocar el terror en la tierra, estas indomables bestias con su mortífero fuego expulsado de sus bocas, habían causado muchas bajas. El olor a carne quemada se percibía a kilómetros de distancia.
Mac alzó su cabeza y pudo ver al grupo de fuego que iban montados a sus pegasos para aplacar el ataque de los dragones, entre el grupo de jinetes pudo divisar a la hermosa guerrera de las tinieblas, Laurak, vestida toda de negro y con un armaduras de placas teñidas del mismo color. En uno de sus brazos sujetaba su lanza y Mac también pudo divisar el látigo que estaba sujetado a uno de los costados del estribo. La voluptuosa mujer se lanzó al ataque contra un dragón, la lanza de la joven se rompió al hacer impacto contra el poderoso animal, pero aún así la bestia seguía volando, y enfurecida emprendió un contraataque contra la mujer, que ya sujetaba entre sus manos su látigo de seis puntas y en las cuales en sus extremidades se encontraban aferrados dientes de dragón. Pero la joven no era lo suficientemente fuerte para enfrentar sola a la bestia alada y la acometida feroz la hizo caer de su corcel, el cual terminó entre los dientes asesinos de la bestia. Laurak caía velozmente, había sido herida en su espalda por una de las garras del dragón, pero para su suerte uno de sus compañeros fue a rescatarla, y rápidamente fue llevada a un lugar seguro.
En la tierra Mac se enfrentaba a los shinoks lanzándoles sus bolas de poder, y con su poderosa hacha de doble filo cortaba y desmembraba a sus enemigos.
Los días se sucedían con la misma intensidad, una noche, Mac se encontró luchando espalda con espalda con la joven princesa Vika, los dos estaban rodeados, el campo de batalla era iluminado por los arboles que aún ardían por los ataques de los dragones y por los destellos de luz que ocasionaban las bolas de energía y los conjuros. El estilo de combatir de Mac era muy rustico en cambio la bella Vika se movía con agiles movimientos, parecía que danzaba en el campo de batalla, la danza de la muerte, la sangre de los shinoks salpicaban los cuerpos de los dos guerreros. Mac por momentos se quedaba contemplando los movimientos de la princesa... era como una danza hipnótica... Pero Mac no tenía mucho tiempo de contemplar a su compañera ya que no podía bajar la guardia ante los hombrecitos amarillos. A pesar de la dramática situación en la que se encontraban Mac le hacía comentarios chistosos a la joven, la cual le dedicaba una sonrisa cuando sus miradas se encontraban. Al escuchar las trompetas de la retirada... los dos guerreros lentamente fueron replegándose hacia las trincheras, cuando lo hacían unas mortíferas saetas fueron lanzadas hacia los últimos shinoks que los perseguían pero que los habían casi rozado. Ni Vika y ni Mac pudieron identificar a los caballeros hasta cuando estuvieron cerca, estaban encapuchados y uno de ellos con un gesto de su mano les indico que los siguieran. Fueron conducidos hasta la trinchera, allí el misterioso ser y su escolta se echaron atrás la capucha de lana, era Jordit. Él y sus hombres llevaban por debajo de sus pesadas capas oscuras un peto articulado y un camisote sobre un gambesón de cuero grueso y oscuro que les llegaba hasta los muslos. Las espalderas les protegían los hombros y les conferían una silueta voluminosa y exuberante, mientras que llevaban los brazos y las piernas enfundados en avambrazos y grebas articuladas. Cada pieza de la armadura descansaba sobre una capa de fieltro para impedir que tintinearan las junturas y las placas y para aislar el cuerpo del frío acero.
Mac se le acercó y le recriminó:
- Casi nos habéis matado con vuestras ballestas, estáis locos.
- Si hubiéramos querido matarlos, no hubiéramos fallado. – respondió de manera altanera el drow o elfo oscuro como eran conocidos por las demás razas.
Mac sentía un poco de rechazo contra esos seres. Se rumoreaba que atacaban los poblados de humanos que se encontraban entre ambos imperios para coger esclavos y saciar su sed de sangre y destrucción, pero siempre se les habían dado la culpa a las fuerza del Caos, igual habían indicios que aquellos ataques eran provenientes de este pueblo de los bosques lóbregos. También habían escalofriantes narraciones sobre las torturas que realizaban a sus esclavos, desollamientos en vida, mutilaciones, violaciones y demás atrocidades. Podían considerarse como enemigos... pero el rey Drow había hecho una fuerte alianza con el emperador Petrus y hasta que él viviera, lucharía para el ejército de la luz y Jordit, el capitán de los elfos oscuros sería el primero en apuntar su ballesta contra el enemigo, pero igual Mac como tantos otros caballeros no se fiaban mucho.
En esa caótica semana de torneo, Mac vio entre los cientos de guerreros que circulaban por las trincheras a la preciosa adivina... pero él había decidido ignorarla, su odio hacia ella era tanto como el amor que había sentido. Aola fue a su encuentro para saludarlo, pero Mac bruscamente le paso por al lado ignorándola por completo, eso hizo que la adivina le lanzara varios insultos, que el príncipe de los licántropos ignoró por completo.
Las pocas noticias que llegaban a las trincheras sobre el torneo que se estaba celebrando en el coliseo era que se estaba llevando a cabo una masacre, y que sobre las arenas de aquel lugar ríos de sangre corrían, tanto de un bando como del otro, pero que ya estaba pronto por terminas, tan solo faltaba algunos días. Con el correr del tiempo en el campo de batalla se había instalado una calma aparente... pero todos sabían que era la calma que existe antes de la tormenta. En el último día de torneo las trincheras fueron reforzadas... ya que el engaño del enemigo había sido descubierto, el Jefe del Caos estaba al frente de un poderoso ejército y se dirigía hacia el imperio de la Luz. Muchos de los refuerzos estaban aun mal heridos y la mayoría provenían del torneo. El ejército enemigo, por la tarde se desplegó sobre todo el horizonte abarcando kilómetros. El encuentro fue fatal... el enemigo era superior en numero... Mac con su hacha asestaba tremendos golpes a sus enemigos, con movimientos lentos pero destructores cortaba cabezas y mutilaba a sus víctimas. En un costado vio a la Hobbit Monik, la cual se encontraba en aprietos y fue en ayuda de ella, la mujer se encontraba rodeada y paralizada por el temor y la presión, Mac y otros caballeros llegaron y le abrieron camino. Allí un jefe mandó a Monik a la retaguardia ya que en el frente no se podía dudar ni un segundo porque podía ser fatal. Mac continuó luchando con todas sus fuerzas y penetrando entre las líneas enemigas, pero su osadía casi la paga con su vida, ya que en cierto momento sus enemigos le habían abierto el paso, Mac pensó porque le tenían miedo, pero no era así sino que lo habían hecho para dejar paso a una gran quimera, un monstruo de cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, el príncipe guerrero se asustó al ver a la criatura que iba en su dirección y se detuvo a varios metros de la bestia la cual lanzó por su boca una llamarada de fuego, que el guerrero pudo evitar creando un escudo de energía, que desvió el fuego, pero que al hacerlo lo había dejado casi débil. Por todo el lugar, rápidamente el lugar se cubrió con un humo maloliente y que al inspirarlo los pulmones del guerrero se contraían febrilmente a causa de la toxicidad del humo, se arrodilló y las fuerzas les estaban abandonando. La quimera se le acercaba cada vez más, estaba a su merced si no fuera que una joven elfa fue a rescatarlo, la cual lanzó una ráfaga de flechas contra la bestia, la cual cayó al suelo. La bella joven tenía el cabello rubio y largo, era bastante alta, con las orejas que terminaban en puntas y una encarnación de piel como la nieve. La joven ayudó a levantarse a Mac y se presentó como Shana, luego el caballero perdió la conciencia.
En el cielo también se combatía... los guerreros de fuego combatían contra los dragones. Los mercenarios Leor y Didak se desplegaban de un lado a otro clavando sus lanzas a las abominables bestias. Del mismo modo hacían el Hobbit Adriál y el sacerdote de Petrus, el insoportable Amón.
La hermosa Reina Rocyl cabalgaba con sus hermosos cabellos dorados flameantes, por los cielos con su escolta personal de caballeros, y mataban a los dragones, pero uno de estos la hirió con unas de sus garras en la espalda y la dejó fuera de combate y la bella reina tuvo que abandonar momentáneamente el campo de batalla.
En todo el campo invadía el caos, muchas compañías se dispersaron, en una de ellas se encontraba combatiendo la sacerdotisa Carlot, la cual por el temor y los nervios había perdido el control, y lanzaba sus poderes no solo contra sus enemigos sino que también contra sus propios compañeros, grandes torbellinos de fuego quemaban a todo el que le estaba cerca, a su alrededor no quedaba nada con vida... solo quedaba olor a carne quemada. Cuando la sacerdotisa entró en sí y vio todo el daño que había hecho salió corriendo y estaba tan deprimida y compungida que con el poder de su interior y abatida por la locura que la invadía, se autodestruyó haciendo una gran explosión, las milésimas partículas que quedaban de la sacerdotisa fueron elevadas hasta el cielo en un gran torbellino.
En otro sector del campo, el ermitaño Joar se encontraba combatiendo solo con un grupo de Shinoks, su hacha doble y de dos manos, se movía de un lado a otro con lentitud pero con una violencia tal que arrasaba con todo lo que se le ponía a su alcance, los cuerpo de los seres quedaban mortalmente cortados sobre el campo, y la sangre coagulada corría como un río. Pero uno de los hombres amarillos se movilizó hacia sus espaldas y le lanzó un hechizo el cual paralizó al ermitaño, los demás hombrecitos se lanzaron sobre el guerrero con sus dagas y mutilaron a Joar en vida, cortándolo meticulosamente pedazo por pedazo... y haciéndolo de tal manera de que el guerrero estuviera el mayor tiempo posible sufriendo.
Habían pasado horas desde el comienzo del ataque, el enemigo había avanzado y las fuerzas del emperador Petrus se dieron a la retirada. Muchas compañías habían quedado aisladas, mientras que otras habían sido capturadas para saciar el entretenimiento oscuro de las fuerzas de la oscuridad. Una de las tantas compañías que aún seguía luchando se encontraba en la parte oriental de las trincheras en donde hombres bestias, seres con cuerpos de humanos pero con cabezas de caballos, perros, gatos acometían ferozmente pero se habían encontrado con una fuerte resistencia. Allí se encontraba combatiendo el guerrero Sergior, su destreza y energía eran muy poderosas, con su mazo mágico había roto varios cráneos de los deformes seres, pero aún así, el enemigo era más numeroso y cuando uno caía dos lo remplazaban, junto a él se encontraba luchando una guerrera de los bosques, llamada Veronik, el resto de la compañía salía de las trincheras para replegarse al bosque. Pero Sergior sabía que los dos no podrían sobrevivir, por eso mandó a la joven para que escapara, pero se rehusaba ya que ella era una guerrera con más experiencia y no obedecería órdenes de un inferior pero en realidad era que no lo quería dejar solo combatiendo. Pero Sergior le dijo que la compañía necesitaría más de ella que de él, y que dejara de lado su soberbia por el bien del resto de la compañía. La mujer guerrera reflexionaba mientras esquivaba los mortales golpes de hachas y martillos de sus adversarios y a su pesar comenzó a retirarse sin mirar atrás.
Sergior se vio rodeado por los enemigos, y de uno de ellos recibió un fuerte golpe en la cabeza que le hizo un gran tajo en la frente, el golpe lo aturdió y la sangre que le emanaba de la herida le impedía ver claramente, pero aún así, el joven sátiro siguió asestando golpes mortales a sus enemigos, hasta que una bestia le cercenó la mano en la que llevaba su mazo mágico, la sangre le corría por toda su armadura, el dolor era insoportable, pero también le recordaba que aun seguía con vida, así que con su otra mano cogió una daga y siguió peleando, pero sus fuerzas comenzaron a debilitarse, su vista se nublo y lo último que pudo ver era como el hacha de unos de sus enemigos se dirigía directo a su cabeza... la cual rodó por el campo de batalla...
Al otro día ambos ejércitos se reagruparon y se mantuvieron en sus posiciones actuales, las fuerzas del Caos había ocupado las trincheras, y el ejercito de Petrus se encontraba en los bosques, la ultima defensa del Imperio. El enemigo había llevado a los guerreros capturados al templo de los cuatro elementos a pocos kilómetros del campo de batalla, entre los prisioneros se encontraban varios maestres los cuales eran fundamentales para el emperador, por eso organizó una misión de rescate con un grupo de guerreros.
Mac se despertó de un profundo sueño, se encontraba en una tienda, rápidamente se colocó su armadura la cual se encontraba abollada en varios sitios por los golpes que había recibido y salió al exterior. El lugar se encontraba de gente herida o guerreros mutilados, a lo lejos vio a una elfa a la cual creyó reconocer, se le acercó y le preguntó:
- ¿Sois Shana.?
La mujer elfa no emitió palabra alguna, solo se prestó a contestarle con la cabeza mientras cosía la herida de un guerrero el cual se encontraba inconsciente.
- Os quiero agradecer por vuestra ayuda en el campo de batalla.
- Si pensabais que los héroes son los primeros en lanzarse contra el enemigo estáis equivocado, solo lo más estúpidos se lanzan contra el enemigo sin medir las consecuencias. – dijo con expresión seria la mujer.
A Mac le dolió más las palabras que había pronunciado la mujer que las heridas que llevaba en todo su cuerpo.
- Si queréis agradecerme, marchaos de aquí, el emperador anda buscando voluntarios para una misión suicida...una misión para vuestra altura. Será mejor que os apresuréis. – terminó diciendo la elfa mientras atendía la herida de otro guerrero.
Mac se quedó petrificado ante las duras palabras de la elfa, pero rápidamente se dio media vuelta y se marchó en busca de algún general, o alguien de su compañía. Se encontró con su capitán, era un duende de cabellos teñidos en blanco por la edad, utilizaba gafas, y se encontraba siempre en movimiento, éste le informó a Mac que habían sido elegidos para llevar a cabo una misión importante pero muy peligrosa. Muy pocos habían quedado de su compañía; un duende llamado Frange Fernand, muy hablador y simpático, se caracterizaba por ser muy escurridizo, también había un conde de los vampiros diurnos llamado Tabar Rebol, alto, de grande espalda, fibroso, con cabellos muy cortos y peinados para atrás, de ojos completamente negros, luego un gladiador llamado Serg Gernam, de cuerpo enorme y fibroso, y de tremenda fuerza, este era del grupo de fuego pero su corcel había sido herido gravemente en la batalla. Pero también la misión la integraban seres de otras compañías, como la Hada Eliz, la cual se había recuperado de su herida, el hechicero loco de Gabrien que a pesar de que se encontraba herido en una de sus piernas había decidido participar de la misión, la mujer pantera Lesl, un hobbit con asentó muy extraño el cual se caracterizaba por tener el ojo hinchado llamado Giuliek, un monje de la luz llamado Agustir, con semblante tranquilo, pero poseedor de muchos conocimientos y poderes, una hermosa mujer fénix llamada Cintial Arcurir, la cual tenía alas de fuego como el ave fénix pudiéndolas desplegar a su voluntad para poder volar por los cielos o utilizarlas como armas letales. Entre el grupo había un mitad demonio de ojos verdes intensos, el cual tenía forma de hombre pero en su cabeza en vez de pelos tenia afiladas púas llamado Beni. El grupo fue informado que dentro de dos días a primera hora partirían hacia el templo.
Mac en el camino vio que su amigo Xavit se retiraba:
- ¿A dónde vais amigo mío?
- Mi corazón se alegra al ver que seguís de pie y en buen estado. En estos momentos abandono el campo de batalla, he decidido retirarme de la lucha armada... mi misión ahora en adelante será buscar una manera en conseguir estudiar todos los elementos y las leyes físicas de nuestro mundo para poder utilizarlas contra nuestros enemigos, pero para eso necesito estudiar mucho. Me retirare a las montañas en una de las escuelas de los altos magos y hechiceros, deséame suerte amigo mío.
- Pues entonces que la luz os proteja y os sea de guía.
Al día siguiente la compañía Mac fue a consultar a un Oráculo en la cima de una montaña en la entrada se encontró con una fuerte guerrera, la cual se presentó como Saandar, vigilante eterna y protectora del Oráculo. La mujer estudio con su mirada cuidadosamente al joven guerrero, comprobando si su aura era digna de entrar a la cueva en donde se encontraba el oráculo. La mujer lo dejó entrar... el lugar estaba invadido por olores de incienso, mirra y hierbas aromáticas, por los muros se podían ver runas talladas perfectamente, como protección pero su mayor sorpresa fue cuando vio al Oráculo... era nada menos que Fiola... la amiga vidente de Aola.
- Os estaba esperando.
- Mi asombró es grande al verla... desde cuando es el oráculo de esta montaña.
- El antiguo oráculo, antes de morir me ha seleccionado a mí para reemplazarlo.
- Veo que vuestra alma carga con muchos pesos, muchas cosas que os disturban. Muchas heridas en vuestro corazón... pero para seguir adelante debéis primero dejar cicatrizar vuestras heridas... porque si no será vuestra perdición, debéis además reparar vuestros errores.
Mac sabía perfectamente hacia donde apuntaba la adivina, pero no estaba de acuerdo con ella, ya que los errores de los cuales hablaba habían sido ocasionados por otra persona... por Aola.
- Pero yo he venido para sab....
La adivina lo interrumpió
- Se a que habéis venido... lo primero que he dicho fue un consejo más que una premonición. Vos queréis saber cómo finalizara vuestra misión. Pues tendréis éxito... pero a un alto costo, el Caos os perseguirá por la eternidad y de eso debéis tenedlo bien en claro.
Mac se sentía más tranquilo, y después de despedirse de la adivina volvió al campamento en el bosque.
El alba surgió desde el horizonte, la compañía ya estaba lista para partir hacia el templo, pero antes debían esperar a que el ejercito abriera un paso en las trincheras para que pudieran pasar del otro lado de las líneas enemigas.
Una vez que la compañía estaba del otro lado de las trincheras se dirigieron rápidamente hacia los bosques oscuros. Gracias a un campo invisible que los cubría pudieron llegar sin ser vistos, pero una vez dentro del bosque la magia no tenía efecto y tuvieron que confiar en sus instintos.
En el camino que llevaba al templo, Mac notó que entre varios de los integrantes de la compañía había ciertas miradas de pasión, pero no se detuvo mucho a pensar o a indagar, en su cabeza daban vueltas muchas ideas y pensamientos oscuros que sabía que tenía que resolver. Pero una noche en la que montaba guardia notó movimientos extraños, y a lo lejos notó que dos miembros del grupo se alejaban un poco del grupo para embriagarse en una noche de pasión, Mac siguió vigilando y no dio importancia al hecho.
El hada Eliz al ver al caballero envuelto en una capa de oscuridad se le acerco.
- Hoooooolaaaa... quiero ser tu amiga.... no estás enojada conmigo!!!! – dijo el hada con un tono gentil y jocoso el cual hizo sonreír al príncipe.
- No bella hada, estoy sumergido en pensamientos oscuros que no me dejan tranquilo, pero por el resto estoy bien, y vos, que noticias tenéis para darme. He visto cierto acercamiento con uno de los integrantes de la compañía, si es que mis ojos han visto bien.
La bella hada se sonrojó por el comentario del príncipe de los licántropos.
- No es nada... vuestra vista lo ha engañado.
- Puede ser... ¿sabéis algo de nuestros compañeros?
- Me he enterado que el ermitaño Joar, la sacerdotisa Carlot y el sátiro Sergior, han perecido en la batalla, del resto no tengo noticias.
- Mi corazón siente gran pesar, y de vuestro amigo Mart ¿sabéis algo.? – preguntó de forma suspicaz el caballero.
- No entiendo vuestro tono de voz, pero de él no he sabido nada. La ultima vez lo he visto fue hace más de un mes, hemos quedado como amigos, pero las batallas y su aura oscura han enfriado nuestra amistad.
Luego de dos días de largas caminatas salieron del bosque y vieron el inmenso templo y tétrico templo enemigo.
Gabrien notó que desde lo lejos un grupo se acercaba hacia el templo, la compañía se acerco cubriéndose entre los árboles para ver mejor. A los costados del camino se alzaban varios palos y cruces en donde se podían apreciar la brutalidad con la que torturaban a los esclavos. Sobre ellos personas y seres decapitados, desollados, mutilados y verdadero espectáculo del horror. Por ese camino que se habría hacia el templo transportaban a los maestres y demás esclavos. Algunos de los hombres querían atacar en aquellos momentos, pero el duende Jefe de Grupo les dijo que no era sensato ya que los prisioneros eras escoltado por un inmenso número de guerreros del Caos.
- Acataremos las órdenes como nos han dicho, ¿entendéis?. – dijo el Jefe Duende con severidad.
La noche trajo espesas nubes y un viento frío que silbaba al pasar por las agujas de las torres del templo. Una figura cubierta por una capa se inclinó ligeramente fuera del bosque. La noche estaba cubierta por la oscuridad abismal. Sin hacer ruido alguno, la figura se deslizó como un espectro por el largo campo. La siguieron otras figuras, también envueltas en capas. Cuando las nubes libraron la luz de la luna, la procesión había desaparecido.
El Emperador Petrus conocía bien el templo y sabia de una entrada secreta la cual los hombres de la compañía pudieron encontrar con facilidad, gracias a las referencias dadas. La entrada estaba cubierta por enredaderas a un lado de una pequeña colina, al abrir la pesada puerta de hierro el grupo entró y observó que se encontraban en un larguísimo túnel. El emperador les habían explicado que lo habían hecho los esclavos enanos hacia miles de años y solo un pequeño grupo había podido salir con vida de aquellos peligrosos túneles, pero con los milenios había dejado de usarse y se pensaba que estaba destruido. Cosa que ponía muy nerviosos a las personas de la compañía. Pero los túneles se extendía por kilómetros y en varias direcciones, muchos llevaban a cámaras enormes, otros a trampas mortales, eran un verdadero laberinto. El emperador les había dado un mapa que estaba diseñado en la piel de unos de los enanos que había escapado y que al morir lo había otorgado al rey de los enanos y con el correr del tiempo fue a parar a las manos del Emperador.
En un lado de la pared del túnel había peldaños de hierro en forma de luna creciente- Recordad: permanecer cerca los unos con los otros – dijo el Jefe duende, que luego, sujetando la linterna, avanzó hasta el borde del agujero y comenzó a descender por los peldaños.
Mac entró rápidamente tras él con una ballesta preparada a ser accionada.
Unos ocho metros más adelante el pasadizo comenzó a curvarse hacia la línea horizontal, hasta que los peldaños acabaron. Los que iban a la delantera esperaron a que bajaran los demás miembros de la partida. Los únicos sonidos que se oían en el resonante espacio eran el raspar de los tacones de las botas sobre el hierro y un eco distante de agua que goteaba. Los túneles raramente eran del todo horizontales; ascendían y descendían, descubrían curvas, se cruzaban y volvían a cruzarse una y otra vez sin ningún propósito evidente. El avance era lento, aunque el duende Jefe parecía saber exactamente hacia dónde iba. La partida de incursión avanzaba por los túneles en silencio, con los nervios tensos y los sentidos aguzados. El aire era húmedo y viciado, y un fango gélido cubría muchas de las curvas paredes. Las botas crujían a menudo sobre pilas de viejos huesos. En ocasiones, el túnel atravesaba bodegas y mazmorras abandonadas, y en esos casos, Mac veía los restos de barriles, mesas y herrajes de otros tiempos, desgastados por el pasar del tiempo. Atravesaron varias estancias de ese tipo, cada una tan desierta como la anterior, y el príncipe comenzó a relajarse un poco. Fue entonces cuando cayeron en una especie de trampa.
La compañía había llegado a otra espaciosa cámara, tan grande que al principio Mac pensó que el túnel atravesaba una caverna natural, hasta que reparó en las losas del suelo. El resplandor de la luz de las linternas no llegaba hasta las paredes ni el techo del enorme espacio. Las zonas del suelo que Mac podía ver estaban cubiertas de desperdicios que le llegaban hasta las rodillas. Vio trozos de huesos y ropa vieja, herramientas oxidadas, objetos de cuero y restos de lo que podría haber sido carne fresca, además de muchos otros objetos irreconocibles.
El grupo se adentró más en la estancia, pisando con cuidado entre las pilas de desperdicios. El jefe duende que iba a la cabeza se detuvo para orientarse en el mapa, y en ese momento se escuchó un rumor.
Era muy leve, como las pisadas de muchos pies pequeños, pero en el sonido había algo muy extraño, que él no podía identificar. El jefe duende alzó su mano a modo de advertencia.
- Que nadie ose a mover un pie más. – dijo autoritario.
Los miembros de la compañía se detuvieron y volvieron la cabeza de un lado a otro, esforzándose por detectar el más leve movimiento en la oscuridad que los rodeaba. El rumor se oyó de nuevo: el rápido caminar de pies pequeños en algún lugar situado ante ellos. Algo golpeó una pila de desperdicios y desparramó por la estancia lo que por el sonido parecían trozos de loza y rocas sueltas. Los miembros de la compañía se movían con inquietud, y la precavida expresión de los rostros en sombras sugería que el pensamiento de todos discurría más o menos en lo mismo. “Estaban por recibir un ataque de varios seres”.
Mac volvió a oír el rumor, directamente de un costado de ellos. El jefe lanzó un conjuro, y las luces de las linternas se hicieron más fuertes, desterrando a la oscuridad. Mac entrecerró los ojos ante la fuerte luz, y vio que se encontraban en una espaciosa bodega de casi treinta metros de lado, donde se encontraban restos de barriles, canastas y estantes. Inmensos insectos gigantes del tamaño de caballos, corretearon por los desperdicios o se alzaron agresivamente a cuatro patas ante el repentino estallido de luz.
Entre la compañía se alzaron gritos de alarma, y Mac intentó mirar en todas las direcciones a la vez mientras se esforzaba por calcular cuántos insectos había. Se movían con mucha rapidez y había demasiadas zonas en sombras para seguirles las pistas. El príncipe alzó la ballesta y apuntó al insecto más cercano, pero el disparo se perdió en el aire cuando Cintial lo empujó hacia adelante para apartarlo del camino de un insecto que se había lanzado desde uno de los costados.
Mac rodó hasta quedar de espaldas mientras el resto de los insectos acometían a la compañía. Cintial había caído bajo el insecto, y el príncipe observó como la criatura intentaba clavar sus inmensas patas en el cuerpo de la mujer, pero ésta pudo librarse rodando hacia un costado, se puso de pie, desplego sus alas de fuego y del cielo lanzó una gran llamarada que quemó a su adversario, el cual hizo una especie de chillido atroz. Pero otro insecto se lanzó contra la mujer y la hizo precipitar contra el suelo. El insecto pareció encogerse en forma de bola, con las patas en torno a la presa, pero Mac con su hacha avanzó de un salto y le cortó tres extremidades de un tajo. Luego la espada de la mujer fénix destello ante la luz de las linternas, y el cuerpo del insecto, al haber perdido todas las patas, cayó hacia un lado
El príncipe tendió una mano y cogió a su compañera por un antebrazo para alzarla con rudeza.
- ¿Estáis bien?
- No – replico Cintial al mismo tiempo que sacudía la cabeza. – Pero ha faltado poco.
Mac volvió la cabeza violentamente de un lado a otro en busca de más insectos y observó que de un túnel que tenían más adelante salían de amontones. Una vez que la compañía se había recobrado de la sorpresa inicial, reaccionaron utilizando todos sus medios mágicos y físicos para eliminar a las bestias. Dos insectos habían caído presas de las garras de la mujer pantera. Otras dos habían sido rodeados y cortados en pedazos, pues sus blandos cuerpos no ofrecían mucha resistencia a las hojas de acero. Un insecto yacía a los pies de Gabrien, donde se disolvía lentamente en una humeante masa informe. El duende Frange mataba junto al conde Tabar Rebol con sus espadas a otros dos insectos. Los insectos brotaban por todas las direcciones... todos los seres de la compañía se encontraban luchando con todas sus fuerzas.
Entonces el jefe Duende gritó que todos se cubrieran los ojos por un momento y después de lanzar un conjuro, una fuerte bola de luz resplandeciente invadió la cámara. Los insectos quedaron como aturdidos y allí el jefe duende los llamó para que se acercaran a él. Había encontrado una especie de pequeño túnel que descendía, y todos se lanzaron sin pensar en él.
Habían llegado a otro túnel, ninguno de la compañía había resultado herido, gracias al potente conjuro del jefe duende.
- Por allí – anunció al mismo tiempo que observaba que todos de la compañía habían bajado por el túnel, y se echó a andar como si no hubiese habido el menor contratiempo.
Continuaron caminando durante dos horas más, atravesando cautelosamente otras bodegas y almacenes oscuros y abandonados, luego entraron en otro reciento el cual parecía ser aún mayor. Grandes columnas se desplegaba formando un pasillo. Mac sintió un escalofrió que recorrió todo su ser, lo mismo percibieron los demás seres, sentían que estaban siendo observados. Entonces el jefe lanzó otro conjuro y las linternas se iluminaron nuevamente irradiando una fuerte luz, a los costados vieron que una legión de seres que en un pasado habían sido enanos se alzaba con sus hachas y picos y se lanzaban contra la compañía. La primera momia enana que llegó hasta Mac le lanzó un salvaje tajo a la cabeza con un afilado cuchillo. El príncipe se echó hacia atrás sobre los talones para esquivar el arma, y luego volvió a mecerse adelante al mismo tiempo que asestaba un golpe contra el brazo que sujetaba el cuchillo. La extremidad se convirtió en una nube de polvo, pero la criatura se limitó a bajar el hombro para acometerlo y lo derribó.
La mano derecha del noble se estrelló contra las baldosas de basalto, y el hacha, resbalando por el suelo, se alejó de él. Por toda la sal se veía los estallidos de luz y fuego que lanzaban los guerreros contra las momias de los enanos, cuerpos que habían sido maldecidos por el emperador del Caos.
Una mano podrida buscó a tientas la garganta de Mac, y la cara de la momia apareció a centímetros de la suya; aún lanzaba el débil grito sibilante. Más criaturas le cayeron encima momentos más tarde y se pusieron a atacarlo con las manos. El noble vio que la segunda momia armada con una daga describía un círculo para apuñalarle la desprotegida cabeza.
Unos dedos secos como papel se cerraron en torno a su cuello. La daga de la otra momia destelló al precipitarse sobre él, y Mac tiró de la momia a la que había dejado manca para protegerse con ella. La daga se clavó en la parte posterior del cráneo de la momia enana, y regó al príncipe con una lluvia de polvo maloliente y fragmentos de piel seca. Mac plegó una pierna por debajo de la momia manca para lanzarla de una patada hacia atrás por encima de su cabeza, y la estrelló contra la que aún blandía la daga. El noble rodó hasta ponerse de pie, recogió su hacha y fue haciéndose paso dando fuertes golpes de derecha a izquierda, partiendo cráneos y cercenando extremidades podridas de las momias hasta que alcanzó al resto del grupo que corrían por el pasillo siguiendo al jefe de la compañía y evitando el ataque de las momias enanas. Atravesaron una enorme entrada y los miembros de la compañía utilizaron todas sus fuerzas para cerrar las enormes puertas de hierro. Una vez hecho el duende se giró y dijo:
- Ya hemos llegado.
Delante de ellos se encontraba la entrada de una nueva cámara. Lentamente el duende entró en la estancia, los demás lo siguieron. Era una habitación que en otros tiempos tenía que haber sido una bodega. Al igual que las otras cámaras, había un rastro de objetos aplastados y trozos de piedra. Una escalera de caracol recorría el perímetro de la estancia y cavaba en un pequeño descansillo y una puerta de hierro oscuro... lo único que escuchaban los seres de la compañía era el golpear de picos y hachas de las momias contra la gran puerta de hierro que habían cerrado a sus espaldas.
En la sala había algo anómalo, no había eco en la estancia de piedra. Simplemente, algo se tragaba el sonido, como si se hallaran al borde de un abismo sin fondo. Las paredes estaban formadas por enormes bloques de piedra pero daban la sensación de que, de algún modo, eran porosas, como si pudieran atravesarlas con un dedo y llegar a algo que había al otro lado aunque ante los ojos de los seres parecía ser muy sólidas.
- Recordad, no toquéis nada. Matad en silencio y no dejéis testigos.- dijo el duendo mientras prosiguió diciendo – este edificio fue construido por la oscuridad. A cada nueva cámara las cosas estarán más... alteradas... que en la anterior... ¡entendéis!.
El jefe llegó hasta otra puerta de hierro. Los siglos en desuso habían convertido el tirador y los goznes en masas de óxido apenas reconocibles. El jefe saco de uno de sus bolsillos una especie de frasco pequeño en el cual había un líquido que vertió sobre la superficie de la puerta. Unas manchas rojas se extendieron rápidamente como grandes heridas en el metal carcomido. Se oyó el tintineo de algo que se quebraba, y de repente, la puerta se deshizo en polvo. Del otro lado de la puerta afloraba una escalera, los seres comenzaron a subir. El ascenso duró varios minutos, dejaron atrás varios descansillos. Según el mapa debían llegar a la cima de la torre en donde había un puente que permitía el ingreso al templo. Finalmente la escalera terminó en otra puerta, pero ésta se encontraba en mejores condiciones que la de la bodega.
Justo cuando Mac, que iba por delante, tendía su mano hacia el aro de hierro, alguien abrió la puerta del otro lado.
Un pequeño Shinok, cuyo enflaquecido rostro estaba cubierto de cicatrices y llagas abiertas, vio a Mac y abrió la boca para gritar. El príncipe sin pensar, alzó su hacha y la clavó en la cabeza abriéndola como un melón. Detrás del shinok muerto se escuchó una exclamación ahogada, y Mac atisbó a otro hombrecito amarillo que se llevaba una mano a las salpicaduras de sangre y cerebro que le cubrían la cara. Sin vacilar, el conde Tabar que se encontraba al lado de Mac, lanzó una saeta contra, la cual atravesó la columna vertebral y el cráneo del ser. Otro guardia cuando se estaba recuperando de la conmoción, giró sobre sí misma para huir y en sus labios afloraba un borboteante grito, el cual fue callado por una daga que el hada lanzó y fue a clavarse en la nuca del guardia.
- No sabía que erais tan buena en el lanzamiento de los cuchillos. – dijo Mac a su compañera.
- Y aún no habéis visto nada de mí.
- ¿Eso es una invitación? – dijo pícaramente Mac que después fue callado por el jefe que les ordenó de entrar en la cámara.
La estancia era grande y tenuemente iluminada, con un suelo de piedra tallado con cráneos y runas de nítidos contornos. La iluminación provenía de pequeñas antorchas que colgaban de los muros y las cuales emitían un resplandor rojo oscuro.
Habían dos puertas dobles, todas cerradas, y otra escalera que continuaba ascendiendo por la torre. Agustir abrió una de las puertas y detrás de ellas se encontraron con una guarnición de guerreros bestias que estaban comiendo al parecer restos humanos. Agustir se giró al ver a sus compañeros y en el rostro del Jefe pudo ver la cara de desaprobación... ahora no tenían más remedio que luchas. El monje Agustir lanzó una bola de luz que dejo ciego a casi todos y Cintial desplego sus alas y las abanicó hacia adelante creando como una tormenta de fuego que quemó a gran mayoría de los seres. En hobbit del ojo hinchado entró con su daga junto al conde y a Frange para rematar a los supervivientes.
El jefe se dirigió ante el monje de la luz y le recriminó:
- Si volvéis a hacer algo por el estilo os juro que yo mismo me encargare de matadlo, entendéis.
Luego el viejo comenzó a
El mitad demonio, Mac y Frange estaban transportando los cuerpos de los tres shinoks en la estancia en donde yacían los demás seres asesinados. Sabían que la alarme podía darse en cualquier momento. Debían llegar lo antes posible al templo, liberar a los maestres y salir rápidamente. El Jefe duende comenzó a avanzar hacia la otra escalera.
La escalera ascendía en espiral hacia la oscuridad. La compañía avanzaba sigilosamente, aguzándolos oídos para percibir indicios o movimientos. El grupo continuó el ascenso y pasaron ante dos descansillos con oscuras puertas reforzadas con bandas de hierro.
Entre el segundo y tercer descansillo, el Jefe había oído que se abría una puerta y el sonido de unos pasos que descendían. Ordenó con un gesto con el brazo que los demás se detengan y quedó inmóvil. Momentos más tarde, por la siguiente curva de la escalera, aparecieron dos shinoks que iban apresurados. El duende les salto encima al improviso y los lanzó escaleras abajo. Los de la compañía con sus espadas y hachas eliminaron a los dos seres.
La escalera terminaba en el tercer descansillo. El viejo duende abrió la puerta. El espacio que había al otro lado estaba débilmente iluminado por el propio descansillo. Con las armas en mano se deslizaron a través de la puerta. Al pasar la puerta los seres sintieron una sacudida en sus cuerpos, el duende les dijo que era porque estaban cada vez más cerca del templo. El aire estaba viciado y húmedo pero la humedad no se le adhería a la piel. El hedor a sangre putrefacta flotaba en la penumbra. Las paredes de un corredor estrecho se cerraban en torno a ellos. Sus mentes luchaban contra sensaciones contradictorias y sus cuerpos se mecían sobre sus pies, como si fueran péndulos. Luego de transitar por un largo pasillo pasaron a través de una arcada hecha de desteñidos cráneos manchados de sangre. Entraron en una habitación en la cual se encontraba llena de humo irrespirable... se estaban ahogando hasta que el jefe lanzó un conjuro que disipó el humo. Al otro lado de la estancia, había otra puerta doble. Del otro lado provenían fuertes gritos. El grupo observó que por debajo de la puerta se cubría rápidamente de sangre que se coagulaba y se pegaba a las suelas de las botas. El viejo duende atravesó la estancia hacia la puerta, se encontraba todo oscuro, y luego sintieron un estruendoso golpe y vieron al viejo duende que volaba hacia ellos. El monje lanzó una bola de luz. Escucharon ululantes bramidos, y seis bestias emergieron de las negras profundidades de las paredes.
Los monstruos eran seres costrosos y ensangrentados, con cabeza de buitres y cuerpo de hombre. Se lanzaron contra los invasores mientras en sus horribles cabezas de pájaros se abrían sus tremendos picos que dejaban a la vista hileras de puntiagudos dientes serrados.
Las ballestas de algunos miembros de la compañía restallaron y saetas de negras plumas se clavaron en el pecho de tres de los seres pero aún así, las bestias siguieron avanzando. El gladiador Serg Gernam hizo girar su martillo de dos manos y aplastó la cabeza de uno de los hombres buitres, salpicando por todas partes pútrida sangre y sesos.
Mac sujetaba su hacha pero del improviso una de la criaturas dio un gran salto hacia él. Colmillos en punta y brillantes, bañados de baba venenosa se cerraron a pocos centímetros de la cabeza de Mac que forcejeaba para no ser mordido, por suerte para él intervino el gladiador Serg que quitó de encima de Mac a la fea criatura. Luego otro hombre buitre clavó sus afiladas garras en el hombro de Serg y haciendo fuerte presión lo obligó a arrodillarse y cuando se disponía a rematarlo su cabeza rodó, Mac había recuperado su hacha y había dado muerte a la bestia.
Mientras tanto la mujer pantera había saltado a los hombros de otra de las bestias y con sus garras comenzó a arañarle el rostro, del cual emanaba a borbotones sangre, pero la bestia con movimientos frenéticos lanzó contra el suelo a la mujer, luego cuando se dirigía hacia ella, el enano Frange con su afilada espada le cortó una de las patas. Aullando, el monstruo comenzó a describir un círculo hacia la derecha del enano, arrastrando el muñón de la pata y tratando de hacer equilibrio con la otra. El duendo lanzó una estocada a la cabeza de la bestia.
El mitad demonio Beni habían inmovilizado a una de los monstruos contra el suelo con una lanza de luz mientras que el hobbit Giuliek le rebanaba el pescuezo, y Gabrien junto a la hada Eliz a través de hechizos habían paralizado a otro dando la posibilidad al conde Tabar de cortarlo metódicamente en pedazos. Las demás bestias fueron neutralizadas por el resto de la compañía.
Solo pocos miembros de la compañía habían recibido heridas, pero ninguna grave. Una vez que se cerciorarse de que todos estaban bien continuaron con su marcha y se dispusieron a entrar en la siguiente recámara.
Al cruzar se horrorizaron por el espectáculo que ofrecía la estancia. Columnas de cráneos ensangrentados que iban del suelo al techo enmarcaban más de media docena de nichos que había en torno a la habitación de forma irregular, en los costados había altares sobre los que yacían los restos de hombres y mujeres que habían sido destripados, cercenados de sus extremidades o desollados. A más de uno de los integrantes de la incursión le dio ganas de vomitar pero trataron de mantenerse fuerte.
Luego se encontraron con otra puerta y al abrirla una correntada de aire fresco acarició sus rostros alejando por un momento el olor a muerte y sangre que impregnaba la habitación. Un puente exterior se abría pasos ante ellos hacia el gran templo de forma de pirámide escalonada. El jefe duende les dijo que debían subir y que aún faltaba bastante camino. Debían subir por el interior de la pirámide hasta donde creían que estaban los maestres encerrados.
Cintial y Giuliek eliminaron a dos guardias con sus ballestas y luego corrieron hasta el portal junto a los demás y entraron al gran templo. Los pasos de ellos resonaban, huecos, en el estrecho corredor. A lo largo de los muros no había antorchas sino que en las tenebrosas paredes parecían irradiar una especie de perder, que iluminaba la sala, el poder del caos. Podían ver claramente en todas las direcciones, pero a pesar de eso sentían sobre los hombres el peso del abismal caos. En el techo se podían divisar de tanto en tanto dibujos de ojos, los cuales daban la sensación de que los vigilaban.
El silencio era palpable dentro del templo, como la quietud funeraria de una tumba.
El corredor los condujo hasta una gran cámara cuadrada, allí se encontraron con unos diez sacerdotes semihumanos, tenían las cabezas afeitadas, les faltaban las orejas, donde no les quedaban más que tejidos cicatriciales. Charcos de oscuridad absorbían la luz en los agujeros que había donde en otros tiempos habían tenido los ojos. Su única función era alabar y proteger a su Dios. Los sacerdotes se encontraban orando al Dios del Caos. Los hombres a pesar de no tener ni ojos ni oídos, sintieron la presencia de los intrusos y rápidamente se pusieron en guardia. La compañía se desplegó por el salón para combatir. Los sacerdotes no opusieron mucha resistencia y una vez que todos fueron asesinados se dirigieron hacia una puerta al otro lado de la estancia.
La siguiente sala era inmensa con siete grandes estatuas dedicadas a los siete Ángeles del Caos, cada una con su propio altar manchados de sangre, pero no solo eso encontraron los de la compañía, ya que cuatro enormes criaturas horrendas se encontraban alrededor de una especie de altar debajo de la estatua del Ángel de la Gula, eran deformemente grasientas, eran dos mujeres y dos hombres y desprendían un olor fétido, los cuatro seres se giraron para ver a los invasores y en sus afilados dientes se podían ver la carne que estaban comiendo... se habían hecho un festín de carne humana.
Los seres rodaron rápidamente hacia donde se encontraba Mac y el resto de la compañía, que al ver el avance feroz del enemigo se disiparon por la sala. Serg comenzó a dar fuertes puños a una de las criaturas, pero sus manos se hundían en la grasa sin hacer daño alguno a la bestia. Mac por su parte comenzó a dar hachazos a otra, pero así como los puños de su compañero, la afilada arma resbalaba en la grasienta carne del ser. La pantera Lesl se había subido a la cabeza de una de ella y trato de penetrar sus afiladas garras pero en vano y en cambio fue lanzada contra una de las enormes estatuas. Los seres estaban dotados de una fuerza sobrenatural y utilizaban todo su enorme peso para lanzar sus golpes. El resto de la compañía la estaba pasando mal, en eso Cintial pidió al resto de sus compañeros que se hicieran a un lado, ella se elevó por lo aires, desplegó sus inmensas alas de fuego y con todas sus fuerzas creó una tormenta de fuego que terminó quemando a los cuatro seres. El olor a grasa quemada inundaba la habitación. La joven mujer cayó al suelo inconsciente, sus compañeros fueron a socorrerla, ahí, el duende saco un frasco en donde contenía un liquido rojo, la sangre del toro, la llamaban. Le hicieron beber a la joven, la cual después de unos minutos reaccionó a la bebida dando fuertes espasmos, para luego despertarse de su profundo sueño. Una vez que estuvo mejor salieron lo más rápido que pudieron de aquella sala atravesando otra puerta, pero mientras que lo hacían percibieron que un grupo numeroso de guardias iban hacia ellos desde la sala anterior.
El espacio del otro lado era amplio y tenebroso. Sus caras y cuello fueron azotados por calor y hedor azufre. Avanzaron velozmente sobre un suelo de losas de pizarra que abarcaba una gran área. A través de la cortina de tinieblas que tenía delante se hicieron paso, hasta que el jefe duende hizo un conjuro y de su brazo una llama enorme disipo las tinieblas momentáneamente, hasta que encendieron unas antorchas. A treinta metros de donde estaban un gran precipicio se abría.
Serg se había quedado atrás bloqueando la puerta para que no entren los guardias, debían darse prisa en conseguir el modo de llegar al otro lado del precipicio, Agustir, el monje de la luz, a través de un conjuro avivo la luz de las antorchas, y vieron que un puente de piedra conectaba con el otro lado, era muy inestable, pero era el único camino que tenían para seguir adelante.
Serg dejó la puerta y siguió al resto de la compañía que estaba cruzando el puente. El conde Tabar y el duende Frange cubrían las espaldas del coloso disparando sus ballestas contra los guardias bestias.
Una vez que estuvieron todos del otro lado, Serg con su terrible fuerza comenzó a golpear el piso del puente, el cual después de unos segundos comenzó a derrumbarse, muchos de los perseguidores encontraron la muerte al caer en el precipicio.
El Jefe duende llamó al resto de la compañía ya que había encontrado unas escaleras que ascendían por un costado. El piso superior del templo estaba ocupado por seis santuarios y otras dependencias, más pequeñas. Enormes y anchas columnas de basalto, talladas a semejanza de demonios y seres monstruosos, soportaban el techo abovedado, y braseros encendidos reposaban a intervalos regulares a lo largo de los amplios corredores. En el techo aún se podían divisar los ojos dibujados, los cuales deban la sensación de que los estaban vigilando.
En la entrada de cada santuario había talladas anchas fajas de runas. Todos estaban extrañados ya que no había nadie en aquella planta, ni tampoco guardias, eso preocupó notablemente al anciano Duende, pero no tenían tiempo para preguntarse en donde estaban todo el mundo, así que fueron directamente a la sala en donde creían que estaban los Maestres. Después de abrir la puerta entraron en una gran sala, el suelo se encontraba bañado en sangre. Encadenados encontraron a los Maestres, sus espaldas estaban laceradas por los tanto latigazos que habían recibido, pero solo habían encontrado tres de los tantos que había capturado el enemigo.
El anciano Duende pregunto a uno de los Maestres mientras que Serg rompía las cadenas con sus poderosas manos.
- ¿Donde están los demás Maestres?
El Maestre solo tuvo fuerza para levantar sus manos hacia una pila en donde yacían un montón de cuerpos mutilados, desmembrados y desollados.
- El resto de los que sobrevivieron a las torturas fueron llevados a otro templo, al este. – dijo casi con dolor otro de los Maestres.
- El señor del Caos prepara otro ataque de grandes dimensiones en estos días, debemos informarle al emperador. – dijo otro de los cautivos.
El conde Tabar que se había quedado en la entrada como vigía escuchó muchos pasos que se dirigían hacia ellos.
- Debemos irnos urgentemente de acá.... – dijo el anciano
- Pero ¿cómo? – preguntó Mac
El duende anciano aferró un medallón que llevaba en su cuello, el cual brilló con intensidad. Luego dio la orden de cargar con los Maestres y salir.
La compañía corrió por los pasillos hasta llegar a unas escaleras que ascendía que los condujo a la cima del templo. Luego de eliminar a dos guardias con sus ballestas abrieron otra puerta. Del otro lado se encontraron con un recinto sin paredes, el techo era sostenido por cien columnas La luz del día aliviaba los corazones de la compañía pero aun se preguntaban como escaparían de aquel lugar.
- ¿Como haremos para irnos de este maldito lugar? Yo no tengo alas. – dijo el forzudo de Serg mientras intentaba detener a los guardias que querían abrir la puerta.
- Pero ellos sí. – señalo el duende hacia uno de los lados.
Toda una compañía de fuego se acercaba en formación hacia el templo. Un grupo descendió hasta la cima para cargar a los de la compañía.
- ¡Daos prisa, están llegando los dragones!.
Los dragones perseguían de cerca a las huestes de la luz, una compañía se desprendió para hacer frente a las inmensas criaturas.
Didak iba montado a su corcel alado mientras trataba de desprenderse de uno de los dragones que le seguía de cerca, esquivaba las llamas que le lanzaba, el mercenario lo condujo hacia otra de las criaturas la cual murió por el fuego lanzado por el dragón que perseguía al caballero. Luego Didak hizo que su pegaso se elevara aún más por los cielos, pero otra de las bestias lo sorprendió y con las poderosas garras aferró el lomo del animal, haciendo caer al caballero hacia el vació, aún sujetaba su lanza y viendo que no tenía ninguna posibilidad de supervivencia se lanzó contra uno de los dragones, al cual lo penetró en el cráneo de punta a punta, derribándolo. Los dos se precipitaban en caída libre hacia el suelo, Didak cerró sus ojos porque sabía que era el fin, pero antes de que llegara al suelo la bestia que había matado su corcel, aun sediento de sangre, fue por él, y con sus poderosos dientes destrozó en dos partes al mercenario.
Ninguno de la compañía de fuego que se había quedado a detener a los dragones quedaba con vida.
Luego de dos días de vuelo incesante, el grupo de la luz se encontraban por llegar a la fronteras del Imperio, pero los dragones les habían dado alcance, los corceles estaban cansados y sabían que no tenían otra posibilidad que la de luchar. Menos la compañía que habían ido en busca de los Maestres que seguirían hasta el bosque a llevar a salvo los prisioneros liberados, el resto se quedó a luchar.
Entre ellos se encontraba el Hobbit Adriál, con su lanza había dado muerte a uno de los dragones, perforándole el pecho hasta el corazón. Eso lo había desprovisto de su arma, y para defenderse tuvo que utilizar los conjuros, lanzaba sus discos de poder hacia las bestias, pero eran un poco inútiles, se encontraban en inferioridad numérica. Uno de los dragones clavo una de sus garra en el hombro del hobbit y lo desmontó de su corcel. El dolor que sentía era insoportable, con la mano que tenia libre, desenvainó su daga y comenzó a esgrimirla contra la garra del animal, que terminó por dejar caer a su presa. Caía al vació pero con un silbido llamó a su corcel que fue en su búsqueda. El pegaso en el camino fue apresado por las poderosas mandíbulas de una de las bestias y devorado por la misma. Adriál vio que debajo de él pasaba un dragón y trató de dirigir su cuerpo hacia él. Cayo sobre su espalda y rápidamente con su daga comenzó a hacer tajos por todas partes. La bestia se zamarreaba brutalmente por el dolor que le infligía el pequeño ser y de sus heridas brotaba enormes cantidades de sangre. Lentamente la bestia fue perdiendo altura y terminó por estrellarse en el suelo, el hobbit había caído a un costado, pero aún preso de la adrenalina se subió al animal agonizante para rasgas su cuello con la afilada daga.
Pero el hobbit tuvo la mala suerte de caer en territorios enemigos, y cuando se dio cuenta de ellos, comenzó a correr hacia donde antes se encontraban las trincheras, pero no llegó ya que los alfios le cortaron el paso. Intentó defenderse pero los alfios lanzaron contra Adriál sus lobos hambrientos, los cuales desmembraron al pequeño ser.
La compañía pudo llegar hasta el bosque con los Maestres, que después de ser atendidos, informaron al Emperador Petrus de los nuevos planes del enemigo.




MAC

miércoles, 13 de febrero de 2008

En un mundo lejano parte III

Los días en el campo de batalla fueron pasando, no había tregua entre los dos bandos, Mac se encontraba desanimado y nervioso, su cuerpo estaba cansado, ya casi no dormía, aún en su cabeza seguía vigente las duras noticias que había recibido por un mensajero, el cual le había dicho, la mala situación que estaban atravesando sus seres queridos en su reino, pero ahora sabía que tenía que relajarse, porque la lucha no daba para tener errores, ya que podía ser fatal, si bien siempre estaba vigilado por un caballero de alto rango, Mac se encontraba muy tenso, quería hacer las cosas bien, pero el peso que llevaba su alma era muy fuerte.
Mac supo que Aola y Laiad debían cumplir otras misiones en la ciudad y que por eso, solamente cuando eran requeridas, eran llamadas al campo de batalla, de igual manera lo hacían Jordit, Felip, Pau y la sacerdotisa Carlot. A Mac no ver a Aola le producía un fuerte vacio, ella representaba, en esas tierras lejanas, la única razón para seguir luchando.
En cambio con sus demás compañeros solo los veía en las trincheras, un día encontró al sacerdote Amón, el cual se encontraba triste y desahuciado, e iba llorando por los rincones. Mac se detuvo a preguntarle el porqué de su sufrimiento y el sacerdote golpeándose el pecho dijo que era debido a la falta de su gran Dios, a la falta de su ser más amado, la falta del Emperador Petrus. Mac se quedó extrañado por la respuesta de su compañero, pero luego pensó que cada uno era libre de amar al que quisiera. Durante horas Mac estuvo escuchando los lamentos del joven sacerdote, que no paraba de hablar de Petrus, de su habilidad con la magia, de lo majestuoso que era con sus movimientos y de lo formidable que era para pronunciar los conjuros. Mac ya no podía soportar más a Amón y por eso lo dejó hablando solo y siguió recorriendo las trincheras. A unos metros se encontró con Didak, Leor y Davit, ellos rápidamente se convirtieron en los mejores del grupo de fuego, los tres se caracterizaban por tener una excelente memoria para recordar los conjuros, y para combatir con los inmensos dragones, pero el más sobresaliente entre ellos era Leor. Si bien la relación entre Didak, Leor y Mac no era la misma que cuando habían iniciado la escuela de magos, se trataban bien y cordialmente, ya que en el campo de batalla no había tiempo para enfrentamientos personales.
Mac cuando había sido llamado a combatir a los dragones se había demostrado muy dubitativo, y como la lucha no daba para dudas, lo habían enviado a combatir a los Shinok, que por miles atacaban las trincheras en donde se encontraban los magos y hechiceros. Mac se encontraba luchando contra algunos de ellos, hasta el momento le iba bien, hasta que apareció un guerrero negro, el cual demostró tener gran poder e hirió gravemente a Mac, aquel caballero negro era siniestro y sus conjuros incesantes hicieron caer a Mac en las profundidades más oscuras de su alma, quería abandonar rápidamente el campo de batalla, pero él no era de renunciar, e igual decidió enfrentar al caballero negro. Lamentablemente lo hizo de la manera equivocada ya que lo hizo con rabia y odio, cegándolo completamente, lo que le ocasionó caer en la trampa de su rival. Para su suerte pudo ser rescatado por otro caballero, el cual lo mandó a otro sector del campo de batalla.
Mac no podía dejar de pensar en aquel miserable ser y junto a todos los problemas que además venía arrastrando, produjeron que perdiera la concentración. Varios de sus superiores se enojaron con él debido a su falta de concentración, eso deprimió mucho más al joven guerrero pero a la vez le ayudo a entender que no debía concentrarse en lo que hacían sus adversarios sino debía concentrarse en hacer bien los conjuros.
Con el avanzar de los días tuvo la mente más despejada y ya no dudaba tanto contra los shinok y esperaba ansiosamente combatir nuevamente contra el caballero negro.
Mientras tanto Mac comenzaba a entablar relaciones con sus otros compañeros de batalla y haciendo nuevas amistades.
En las trincheras se puso a hablar con varios caballeros veteranos y no tantos, y muchos les habían confesado la belleza de la joven princesa Vika, ella los había cautivado con su sonrisa contagiosa. Varios jóvenes magos y hechiceros preguntaron a Mac, como era que se llamaba la princesa, de donde provenía, si su corazón ya tenía dueño, pero Mac ya había estado en una situación similar en la escuela de magos, y nada más otorgaba los datos justos y necesarios para no quedar de nuevo en medio de ningún otro romance. Otros le preguntaban si ella se frecuentaba con Gabrien, ya que muchas veces se los había visto juntos. Mac por simple curiosidad le había preguntado a la joven de los rumores, pero ella le confesó un secreto... se encontraba enamorada pero no era de uno de los caballeros. Pero cuando la joven se disponía a contarle, Mac fue llamado a presentarse en el campo de batalla.
Cuando volvía hacia donde le habían asignado se encontró con el hobbit Adriál, el cual le dijo que tuviera cuidado con los Alfios, que eran una tribu de bestias las cuales se habían aliado a la oscuridad, en realidad de por si eran oscuras que operaban en secreto, pero ahora estaban en primera línea. Adriál le conto que eran similares a los hombres pero que de sus manos salían destellos de luz, los cuales cegaban a sus víctimas para luego lanzarles sus placas bombas, varias personas inocentes habían caído bajo sus malvadas manos. Adriál le contó a su compañero que a penas había podido salir con vida porque eran bestias muy persistentes y difíciles de derrotar, pero que si se decían bien los conjuros se tenían posibilidades de vencerlos.
Entre el grupo de agua y hielo lo que más se destacaban eran la princesa Vika, el hechicero loco Gabrien, el sátiro de Sergior y la hobbit Yamil, los cuatro se demostraron ser buenos combatientes contra los dragones y eran los más llamados para combatir contra estos seres.
En las trincheras se enteraron que los ayudantes de Petrus se encontraban en el campo de batalla. Todos los discípulos se alegraron de la noticia, y Mac tuvo la fortuna de combatir junto a Devorat, la cual lo ayudó mucho a pasar sus malos momentos contra el caballero negro.
Amón al escuchar la noticia se alegró enormemente, pensaba que su sufrimiento debido a la falta de su Dios se había terminado, pero no era así, ya que el emperador Petrus aún se encontraba de viaje para meditar sobre como proseguir la lucha.
Durante las siguientes semanas Mac fue cogiendo confianza en sí mismo y cada día trataba de combatir mejor.
Un día el grupo recibió una mala noticia, el espectro Pau había sido capturado, lo tenían prisionero. Durante los días siguientes se habían mandado misiones para rescatarlo pero no hubo caso, el enemigo era muy fuerte. Luego supieron que Pau ya no estaría más con ellos. Las altas fuerzas de la oscuridad al ver que Pau no decía nada y que tampoco podían matarlo, por ser un espectro, utilizaron un conjuro para mandar su alma a otra dimensión y alejarlo del grupo. Todos se entristecieron por el hecho, ya que los magos del emperador Petrus no pudieron revertir el conjuro.
Los días fueron pasando como así las luchas entre los dos bandos. Mac sufría un conjuro que le habían hecho las fuerzas de la oscuridad, por momentos su espalda se bloqueaba, impidiéndole utilizar sus manos para la magia. Rápidamente le fue preparado un remedio que lo ayudara a soportar el dolor que le provocaba el conjuro.
Entre los discípulos del Emperador el que iba escalando más posiciones en rango fue el Sátiro Sergior, el cual se demostró ser una persona muy capaz, cada día aprendía nuevos conjuros para eliminar a las creaturas.
Mientras tanto los romances seguían entre tanta guerra, el duende Mart había decidido reconquistar el corazón del hada Eliz la cual aún se encontraba mal por el rechazo del mercenario Leor y había decidido darle una segunda oportunidad al duende para así poder olvidarse del mercenario. Ambos se veían a escondidas para demostrarse su amor. Esta situación se mostró muy favorable en la actitud de Mart ya que con el grupo se llevaba mejor y ya no existían los roces que habían florecido al final de la escuela de magos.
El centauro Davit y la guerrera de las tinieblas aprovechaban cada momento que tenían para saciar sus bajos instintos y perderse en un mundo de lujuria y pasión.
Los discípulos de la escuela tuvieron la grata sorpresa del regreso del Emperador Petrus, Amón saltaba de alegría, su corazón se llenó de júbilo, sus ojos comenzaron a lagrimear de la emoción, su boca ensalzaba a su máximo Dios. Petrus en el campo de batalla imponía una autoridad sorprendente y hasta provocaba el temor de algunos de sus enemigos. Pasó a ver a cada uno de sus discípulos, y también a la Reina Rocyl con la cual se quedaron a solas por mucho tiempo, embriagándose de pasión.
Pero la guerra continuaba, los ataques de los enemigos por lo general se producían por las tardes o por las noches, ya que no soportaban la temprana luz del día. Todos los magos tenían que estar atentos en cada momento, no podían bajar la guardia por ningún motivo, esto hacia que se encontrasen todos agotados por los horarios que les correspondían hacer guardias.
Había muchos jefes que eran tolerantes y comprensivos con los nuevos magos, pero había otros que no toleraban ni el mínimo error y hacían pasar muy malos momentos a los discípulos. Además muchos veteranos estaban en contra de ellos debido a que habían sido entrenados por el propio emperador y eso genero muchas críticas, y en las trincheras hacían comentarios hirientes.
Pero Mac hacia oídos sordos a todas las necias palabras que escuchaba... su vida ya era bastante caótica como para hacer caso a las opiniones de la gente intolerante.
Mac a veces tenía ganas de dejar todo y volverse a su hogar, pero él sabía muy bien que esa no era la respuesta a sus problemas. Debía afrontar su realidad, tenía que seguir luchando.
Luego fue llamado nuevamente en batalla, los Shinok les lanzaban billetes en los cuales contenían conjuros maléficos, Mac debía neutralizarlos con sus fichas de poder, los compartimientos duraban horas, lo que dejaba muy cansado al joven guerrero.
En las trincheras entre los discípulos se fueron preguntando si alguno sabía algo del Sátiro de Helior, ya que nadie lo había visto durante días, muchos se mostraron preocupados, pensaban que había caído en manos enemigas, pero luego de varios días había aparecido. Con el primero que entabló una conversación fue con Mac, al cual le contó que había escapado de una emboscada, y como se encontraba solo huyó... y al estar cerca de su pueblo prefirió refugiarse allí, en donde pudo descansar y recuperar fuerzas para volver a la lucha.
Como el enemigo era superior se decidió también llamar a Jordit para que combata casi todos los días, pero él tan solo lo haría de noche, ya que por sus cualidades de elfo negro, podría mostrarse útil contra los ataques nocturnos de los shinoks.
Mac pasaba en las trincheras casi siempre con las mismas personas, entre ellas la hobbit Monik, el hobbit Adriál y la mujer pantera Lesl, con esta última hicieron una buena amistad, y en los pocos momentos que tenían juntos se sentaban a charlar.
A oídos de Mac llegó que tanto Mirial como Xavit habían perdido miedo a los dragones, y que ya se encontraban más seguros de sus poderes. Mac con el caballero casi ni se veían, los buenos momentos que habían pasado tiempo atrás habían desaparecido, ahora se les hacia difícil reunirse junto a Aola y los demás para ir a una taberna a tomar algunos brebajes juntos. Ahora cada uno iba por caminos separados.
De pronto a todos los caballeros se les advirtió que estén más atentos que nunca porque el enemigo estaba preparando un nuevo ataque...
Frases que salen de nuestro cerebro estan regidas por un pequeño ser que se encuentra en la oscuridad de nuestra psiquis... eso es peligroso porque lo que busca este personaje es llegar a zonas frescas donde poder controlarte...

El lado oscuro del negro